Culturas

La detención de Chávez: política y crisis del futbol boliviano

En Bolivia tenemos pocas certezas y una de estas es que si no pudimos repetir las hazañas de la clasificación al Mundial de 1994 es por culpa de la dirigencia de la Federación Boliviana de Futbol, es decir responsabilidad de Carlos Chávez, hoy detenido en Palmasola.

carlos chavez tico lozada diezCarlos Chávez estuvo ininterrumpidamente al frente de la principal institución del futbol nacional desde 2006. Reelecto por tercera vez en el dramático congreso de 2014, está a un año de convertirse en el Presidente de la FBF con más tiempo en este cargo. Durante su gestión la FBF ha afrontado la más profunda crisis económica de su historia, con la amenaza del SIN de embargar sus bienes, y al mismo tiempo ha administrado las más grandes inyecciones de dinero en el futbol nacional. Los últimos contratos entre la Liga del Futbol Profesional Boliviano (principal cabeza de la FBF) y sociedades como Tigo, de la multinacional Millicom, o la empresa internacional Sport TV Rights para la retrasmisión de los partidos del futbol nacional, marcan records en nuestro país.  

En el ojo del ciclón

Chávez ahora responde ante la justicia boliviana por los delitos de organización criminal, legitimación de ganancias ilícitas, estafa agravada,  uso indebido de influencias y beneficios en razón del cargo. Su nombre aparece por primera vez en el cuaderno de investigaciones de la fiscal de EEUU Lynch como uno de los dirigentes que habrían recibido sobornos por 7,5 millones de dólares para asegurar a la sociedad uruguaya DATISA los derechos televisivos de la Copa América de Chile y de las próximas cuatro ediciones del más antiguo torneo mundial de futbol. DATISA y Tigo (en nuestro país asociada a la estatal BoliviaTV para la retransmisión de partidos) monopolizan los derechos televisivos del futbol en varios países, como en Paraguay: el mundo es realmente pequeño.

Sin embargo para el equipo de investigadores conformado por el fiscal Guerrero, las medidas cautelares aplicadas a Chávez se justificarían por las denuncias del dirigente del Bolivar y de la FBF Walter Zuleta, quien acusa al mandamás del balompié nacional por desvío de las recaudaciones del amistoso Bolivia – Brasil, organizado después de la muerte de Kevin Beltrán durante el partido San José – Corinthias. Desde su celda Chávez aparenta seguridad. Dice que no renunciará, advierte el gobierno con sanciones de la FIFA y amenaza al club Bolívar y a sus dirigentes.

En base al artículo 82 del Estatuto de la FBF el dirigente que recurriera a tribunales ordinarios podría ser sancionado con una suspensión de tres años y si hubiera actuado en representación de su club, el mismo, en este caso Bolívar, perdería la categoría. Al dirigente del Bolívar y ex Presidente de la FBF Guido Loayza, Chávez lanza mensajes alusivos a la venta de entradas en el Mundial de 1994 en EEUU, insinuando que le pueda caer “más fuerte a él”.  El partido evidentemente no ha concluido y Chávez que tiene todavía apoyo en este Estado en el Estado que es la administración del futbol, está jugando todas sus cartas.

¿Por qué ahora?

Todos los aficionados del deporte hemos recibido con un comprensible alivio la noticia del arresto de Chávez. Su gestión es responsabilizada del pésimo desempeño del futbol boliviano en los escenarios internacionales. El castigo a Chávez es percibido como el justo castigo a todos los dirigentes del deporte nacional, como las cabecillas del Comité Olímpico Boliviano, quienes en las últimas ediciones de esta competencia mundial viajaron en número despropositado garantizándose los mejores lujos mientras los pocos atletas de nuestra delegación tenían que pagarse de su bolsillo la mayoría de sus gastos.

La celeridad con la cual la fiscalía ha aprovechado de los espacios abiertos por la crisis de la FIFA y la investigación de la fiscal de los EEUU, son interpretadas como el producto de presiones del gobierno y del propio Evo Morales que hace tiempo plantea la necesidad de una reforma en el futbol nacional. De hecho no solo el Ministerio Publico no tuvo la misma premura en investigar, por ejemplo, los desfalcos del Fondo Indígena, sino que es sabido que hace tiempo el MAS viene llevando a cabo una guerra de baja intensidad a la dirigencia de la FBF. Ministros como Romero y Navarro se han vuelto dirigentes de equipos profesionales como Sport Boys o The Strongest y otros allegados al MAS dirigen algunas asociaciones departamentales de balompié. La pasión personal de Evo Morales por el futbol no es la razón para todo esto.

Futbol y política

bolivia 1963 25 sudamericano1El futbol es una de las actividades que más dinero y aficionados mueven en el mundo y por esto atrae las atenciones de la política y los negocios. La corrupción asegura a las grandes corporaciones el control del futbol: es algo inherente al sistema e incluso parte esencial del espectáculo, como lo son los cantos contra los árbitros. Sería una ingenuidad creer en el desinterés de la justicia de los EEUU en este contexto. El entramado de corrupción en la FIFA se revela en el momento de mayor tensión entre EEUU y Rusia – próximo organizador del mundial de futbol – desde la caída de la URSS. Es una manera de alinear los intereses de las grandes empresas y de las instituciones del futbol mundial a los planes y a la geopolítica del imperialismo.

En la historia reciente y pasada tenemos muchos ejemplos de los lazos entre futbol y política. Personajes como Macri en la Argentina, Berlusconi en Italia o José María Martín en Brasil son solo algunos de los dirigentes del futbol con una carrera de primera en la política. Si recorremos la lista de los presidentes de la FBF (recopilada aquí, por los historiadores Carlos D. Mesa Gisbert y Borja de Mesa en el excelente blog historiadelfutbolboliviano.com) vemos la cantidad de políticos profesionales, falangistas y adenistas, militares que se pasaban de un equipo a otro para llegar a la dirigencia del máximo órgano del futbol nacional.

El capitalismo nos reduce a mercancía/trabajo en competencia para venderse y sobrevivir, sin un tejido social ni posibilidad de construcción colectiva de nuestro futuro. El futbol representa un oasis de socialización pero marcada por la misma alienación que impregna la sociedad. En los fichajes como en las jugadas épicas de nuestros campeones vemos el simulacro de estas nuestras condiciones de existencia, llegando a invertir todas nuestras emociones en la posibilidad de redención a través de nuestro equipo. Un territorio ideal para la manipulación de políticos de inspiración populista, como los que se sucedieron a la cabeza de nuestro futbol. Por otro lado y particularmente desde la mitad de los años ’70, la política se propuso también de administrar por cuenta ajena y bajo precisos lineamientos un negocio en expansión.

Al origen de los problemas 

El futbol en Bolivia nació originariamente como pasatiempo de estudiantes y asociación recreativa de trabajadores. Oficialmente el profesionalismo empezó en 1950, sin embargo historiadores como Marco Antonio Peñaloza Bretel (autor en 1993 de una imperdible Historia contemporánea del futbol boliviano) sugieren que el periodo de nuestro futbol hasta 1976 deba considerarse semiprofesional. Durante estas primeras décadas el profesionalismo abarcaba solo 4 departamentos y las pugnas sumían la gestión del balompié en un caos a su vez reflejo de la inestabilidad del país y de la lucha entre facciones políticas y fracciones de la clase dominante. Los dirigentes del futbol eran militantes del PIR, como Prada, del MNR, el PURS o el PSD, como el industrial, ex ministro, alcalde paceño y dirigente de la AFLP Eduardo Sáenz García.

cuellar mauro01En 1977, en medio de una profunda crisis de la AFLP, se funda la Liga del Futbol Profesional Boliviano. Como resume el autor del blog antes mencionado “El fondo del problema era muy simple. Asociaciones débiles y equipos débiles definían el destino de los campeonatos y su forma de desarrollo, así como la distribución de ingresos en desmedro de los clubes grandes que eran los que verdaderamente daban sentido al fútbol y tenían que verse sometidos a decisiones que con frecuencia les perjudicaban”. Y en cuanto a los objetivos de la Liga; “entre las grandes ilusiones del momento se mencionó la necesidad de fortalecer las divisiones inferiores, limitar la contratación de extranjeros, disminuir el número de nacionalizados y promover a los jugadores bolivianos. De hecho esto implicó que el profesionalismo fue monopolizado por la Liga,  lo que implicó automáticamente una desvalorización de los campeonatos locales que si bien siguieron siendo nominalmente profesionales, pasaron a una condición de semiprofesionalismo”.

El futbol, como todo nuestro país, ha tenido un desarrollo desigual y combinado. Sectores tradicionales de la clase dominante y los emergentes surgidos de la colonización oligárquica del Oriente promovida por Banzer, se adueñaban del futbol y sus ingresos en desmedro del futuro del deporte nacional. No es casualidad que a la presidencia de la FBF estuviese entonces Mario Cuellar, militante de la derechista Falange Socialista de Bolivia, brazo político de la dictadura. La burguesía pujante en el futbol reivindicaba su modernización mientras, defendiendo intereses propios, lo separaba de sus condiciones materiales de desarrollo, de las canteras, de las inferiores, en fin de la base popular del deporte. Es la historia del país que roda junto a la pelota de futbol.

El futuro de nuestro futbol

En una entrevista del año pasado Evo Morales dijo haber sido incitado muchas veces a intervenir la dirigencia del futbol nacional y de no haberlo hecho por la ausencia de una “hoja de ruta”, un plan de reforma eficaz. La estrategia del MAS para con el futbol no se distancia de su concepción política general. Los ministros y operadores del MAS en las últimas elecciones de la FBF se han apoyado en el resentimiento de los dirigentes de clubes como Sport Boys o Bolívar, buscando en estos el posible rival de Chávez. La idea en fin es de que se debe sustituir el conductor pero sin afectar los intereses poderosos que mueven la máquina. Es más revolucionario el periodista deportivo Juan Pasten cuando propone, por ejemplo, la intervención directa del Estado en el manejo de los derechos televisivos y para condicionar la otorgación de la personería jurídica de los equipos de futbol al cumplimiento de políticas que lo fortalezcan. 

Todos los que tienen una visión del futbol, como el vasco Azgargorta, afirman que el futbol boliviano puede resurgir de las inferiores, con más campeonatos,  canteras, torneos juveniles y un movimiento extenso que promueva este deporte, como en los exitosos modelos argentino y aún más español. Pasten en sus arengas televisivas propone también utilizar los derechos televisivos para hacer llegar plata y profesionalizar los equipos de las inferiores. Se debe canalizar y recuperar los orígenes de nuestra pasión por el futbol, con academias gratuitas en cada ciudad y barrio popular, con profesionales que enseñen y promuevan a  nuestros futuros campeones etc.

Sin embargo no hay posibilidad de beneficios para nuestro deporte si el negocio del futbol lo siguen manejando las grandes empresas y los siguen condicionando los equipos grandes y si se mantiene la mafia de las pocas academias que cobran el pase a los jóvenes jugadores. El futbol boliviano necesita una revolución para liberarse de todo este conjunto de intereses, de los dueños de los equipos, de las sociedades que revenden los derechos televisivos etc. La remoción de unos dirigentes corruptos es un primer paso necesario pero en sí no suficiente, si los siguientes son solo para ocupar su lugar.