¿Por qué unos dirigentes y organizaciones indígenas se alían con la derecha?

Pese que el actual gobierno  reivindica de haber realizado las reivindicaciones indígenas en cuanto a  su representación en el poder, algunas organizaciones indígenas – (sobre todo en el sector del oriente boliviano) – han optado en dar apoyo a los poderes políticos de la derecha. Este acercamiento a la derecha se ha intensificado particularmente a partir de las marchas por el TIPNIS hasta llegar a alianzas tanto con los VERDES de Rubén Costas como con el Frente Amplio de Samuel Doria Medina, a cuyas primarias participa Rafael Quispe, ex dirigente de CONAMAQ.

El nacionalismo indígena

Quispe y el grupo del CONAMAQ que lo apoya han justificado la alianza con el Frente Amplio asumiendo el mismo discurso de este por la “defensa de la democracia”. En el acuerdo han pedido una participación del 20% para candidaturas indígenas en la “franja de seguridad” de las circunscripciones electorales para no ser “el florero” de esta tienda política.

Este tipo de alianzas no son nuevas. En 1973 el Manifiesto de Tiwanaku reivindicaba la autónoma representación política de los indígenas a partir de su cultura, usos y costumbres y la unidad de clase con el movimiento obrero en la lucha común contra el capitalismo y la opresión nacional. Pero en los años ’90 de estos planteamientos muy progresivos quedó – por razones que no podemos detallar aquí – solo la idea que fuese necesario impulsar la “participación real de los campesinos quechuas y aymarás en la vida económica, política y social del país”.

A partir de aquello el movimiento se dividió en un ala guerrillera e indianista que postulaba la lucha armada por la separación del Qollasuyo de Bolivia y en otra que, con Víctor Hugo Cárdenas, estipulaba alianzas con el MNR. Si la cuestión se reduce a una mayor participación o a que los indígenas sean gobernados por indígenas, sea dentro de Bolivia o dentro de otro Estado independientemente de su naturaleza de clase, este tipo de alianzas siempre serán posibles y siempre obtendrán el mismo resultado de traicionar a la lucha indígena.

El papel del latifundio y las ONG

En el Oriente las cosas son algo diferente y lo que justifica la alianza, por ejemplo, de los Guarayos con el Partido VERDES de Costas o de dirigentes costaschavezRuben Costas y Adolfo Chávezcomo Nuny con Primero Beni, tiene una base material inmediatamente visible.  

En el Oriente y particularmente en las zonas de expansión soyera y ganadera, los agroindustriales y latifundistas alquilan las Tierras Comunitarias de Origen que por falta de medios y de peso en la definición de políticas estatales los indígenas no pueden producir, sellando materialmente una alianza del que depende su misma sobrevivencia.

Por otro lado las actividades que realizan estas organizaciones están encasilladas por el lineamiento que les dan sus financiadores (ONGes), esto se debe a que las organizaciones indígenas desde su surgimiento en los principio de los 90 han sido promovida por múltiples ONG que seguían la moda de esa época. Lo que ha ocasionado que parte de la dirigencia indígena busque financiamiento a través de la incursión en partidos políticos como el MAS en un principio y ahora entre los VERDES.

Que dice el marxismo

Como marxistas en primer lugar denunciamos las ambiciones personales de dirigentes que traicionan a la causa indígena como Cárdenas, vicepresidente en un gobierno de privatizadores de la misma calaña de Doria Medina y Costas.

La solución del problema del indio tiene que ser una solución social. Sus realizadores deben ser los propios indios” escribía Mariátegui, inspirador del Manifiesto de Tiwanaku. Pero esto solo será posible en una sociedad socialista donde los usos y costumbres indígenas, su autogobierno y participación real en el gobierno, su desarrollo sin importar patrones (ni multinacionales, ni latifundistas, ni ONGes) desde afuera, tendrán realmente ciudadanía plena.