¡Le diremos basta a la violencia de género!

Lagunas legales, deresponsabilización del Estado y una situación social que no ha cambiado estructuralmente el papel subordinado de las mujeres hacen que, como bien lo dice el boletín informativo del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (CIDEM), en Bolivia “a pesar de los avances normativos no se ha logrado frenar la violencia”. El feminicidio de la joven Claudia Andrea Aramayo Álvarez es solo el último caso de una violencia que “ha adquirido en los últimos meses características de tortura, crueldad y ensañamiento” (CIDEM).

Feminicidios y violencia

p 4El boletín informativo del CIDEM registra 179 feminicidios desde abril de 2013, después de la promulgación de la Ley integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia (Ley 348 de marzo de 2013), hasta octubre de 2014. A estos suman los 47 nuevos casos de feminicidios en el primer semestre de este año, sin contar los más recientes como el de Andrea. Sin embargo según los datos del Fiscal General Ramiro Guerreroen el 2013 tuvimos 25 casos, el 2014 fueron 62 y hasta el 30 de mayo suman 28, lo que significa que son 115 casos de feminicidio”.

Esto quiere decir en todo caso que los feminicidios se incrementan pero solo el 50 por ciento o menos de ellos logra esta imputación formal.  Finalmente y pese a que la Ley 348 disponga que los procesos de feminicidio deban ser orales y que “iniciada la audiencia, esta debe concluir en el mismo día” (art.86), de los 115 casos solo 27 entraron en la etapa del juicio oral y de estos 3 fueron rechazados y 2 sobreseídos, es decir suspendidos o terminados por falta de pruebas. Solo 15 casos concluyeron con una sentencia condenatoria.

En cuanto a los casos de violencia, sexual, física o psicológica, un informe de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) reporta que de julio de 2013 a febrero de 2015 solo esta entidad atendió 57.773 casos, sin contar los que llegan a la Defensoría, los Servicios Legales Integrales Municipales (SLIM) u otras instancias judiciarias. Estadísticas que sería oportuno mantener actualizadas, atestiguan que las víctimas desisten del proceso en un porcentaje entre el 60 y el 70 por ciento de los casos. Aunque formalmente un procedimiento penal en caso de violencia de género debería continuar incluso con el desistimiento de la víctima (tratándose de acción penal pública), la realidad es que cuando esta no ratifica su denuncia el proceso se extingue.

¿¡Que denuncien!?

El problema del desistimiento de las denuncias es uno de los aspectos sobre el que más se detienen tanto la prensa oficial como la propaganda gubernamental. Las víctimas de violencia de género muchas veces no solo se niegan a firmar la denuncia, sino también se niegan a prestar la declaración y hasta exigen la liberación de su pareja,  y ¿Por qué la victima exige la liberación de su agresor? Muchas mujeres lo hacen por ser su conviviente, también por ser padre de sus hijos, por dependencia económica, por temor a vivir otra violencia psicológica por parte de sus ex parejas, o por presión familiar.

Esto se debe en parte a la visión patriarcal de la justicia y al hecho que sus funcionarios desconocen la Ley 348 que deberían hacer cumplir, con el resultado que las víctimas deban pasar por un proceso que se torna largo y así las mujeres se cansan y dejan de continuar con su denuncia. Sin embargo y sin un movimiento generalizado que apunte el dedo a las faltas del Estado en la aplicación de la Ley 348 y a modificaciones en esta norma que resuelvan sus aspectos contradictorios, el efecto que se busca y se tiene en la opinión pública enfocando el problema en la actitud procesal de las víctimas de violencia o exhortándolas a denunciar cualquier agresión es el de responsabilizar a las víctimas, fomentando la idea que las que no denuncian o desisten en su denuncia… “les gusta así”.  

Avances que no avanzan

para webLa Ley 348 sigue siendo largamente inaplicada y en estos años desde su promulgación ha revelado contradicciones que ya fueron en su tiempo señaladas por los colectivos y organizaciones feministas del país. Vemos con congoja que aún no se han incrementado los juzgados a donde deben remitirse los casos de violencia contra la mujer y  los que se crearon para atender temas de violencia de genero aún no funcionan con regularidad, por lo que los casos de violencia contra la mujer están siendo remitidos a los juzgados del área penal, retrasando la atención de la denuncia por la carga judicial que hay en estos tribunales. De esta manera los casos tardan demasiado, las víctimas se cansan y dejan de seguir sus denuncias.

Tampoco se ha dotado de fiscales la nueva Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV), institución a la que no se le ha incrementado personal, equipos y ambientes. La Ley atribuye a las “Entidades Territoriales Autónomas, en el marco de sus competencias y sostenibilidad financiera”… “la responsabilidad de crear, equipar, mantener y atender Casas de Acogida y Refugio Temporal para mujeres en situación de violencia”. Sin embargo hay muy pocas e insuficientes siendo esta otra causa material de revictimización de las mujeres en situación de violencia que dependan económicamente de sus agresores.  

La ley exenta las víctimas de violencia del pago de toda una serie de costos procesales (valores, legalizaciones, notificaciones etc.). Sin embargo la ausencia de recursos específicos y de asistencia legal a las víctimas hacen que los cobros irregulares se han institucionalizados. La intervención de oficio, el patrocinio legal gratuito y la asistencia psicológica que deberían prestar los SLIM no funciona, por crónica falta de infraestructuras, insuficientes recursos económicos y de personal adecuadamente preparado a asistir en todos los aspectos a las víctimas de violencia de estos servicios municipales, que además no llegan a todo el territorio nacional. Por ejemplo en 2014 la oficina de la Defensoría de Santa Cruz de la Sierra, registró 6.690 casos de violencia que ya suman 5.272 en el primer semestre de 2015. De estos, según una auditoria interna a los SLIM de Santa Cruz, solo un 20% de los casos fueron atendidos por esta institución principalmente por insuficientes recursos humanos y la falta de seguimiento adecuado.  

La ley dispone que en los casos de violencia el Ministerio Público actúe de oficio “independientemente del impulso de la denunciante” (art. 59). Sin embargo este principio es contradicho por el artículo 46 de la misma Ley 348 según el cual la conciliación entre demandante y acusado “podrá ser promovida únicamente por la víctima, sólo por única vez y no siendo posible en casos de reincidencia”. Esta excepción sirve a perforar el principio justo que la ley formalmente afirma, que la violencia no es un hecho privado sino un problema social.

La combinación de todos estos factores tiene como resultado un mercado del cual abogados, jueces y fiscales son protagonistas y que permite a los agresores más facultosos de salirse con la suya particularmente cuando la víctima es de escasos recursos o es una menor de edad cuyos padres sienten más vergüenzas por sus hijas que deseo de justicia o venganza.

Reivindicaciones transitorias

La ley no está funcionando, es evidente: faltan recursos pero no faltan sofismas legales, la ley no se da plazos ni indicaciones concretas sobre cómo financiarse etc. Así la lucha a la violencia rebota entre las deficiencias del gobierno central, del órgano judicial y de las administraciones locales, para caer nuevamente sobre las víctimas y la condición de las mujeres en general.

La reivindicación de que la Ley 348 sea correctamente aplicada y adecuadamente financiada para que funcionen los SLIM, se activen los juzgados especiales que aseguren procesos rápidos y sin revictimización y se proceda a la creación de las casas de acogida y refugio temporal, así como la eliminación de toda conciliación que sirve a ejercer más presiones sobre las víctimas, son reivindicaciones necesarias que deben servir a organizar a todas y todos los que luchamos y nos indignamos ante la violencia de genero. Pero sería una ilusión creer que con esta ley se remueva el patriarcado, esto está claro a la mayoría de las mujeres.   

De hecho una reciente encuesta nacional de la Coordinadora de la Mujer y el Banco Mundial revela que solo el 15% de las mujeres opina que un endurecimiento de las penas sirva a acabar con la violencia de género. Este dato no expresa solo la desconfianza en el sistema judicial boliviano, sino el deseo de mujeres jóvenes y proletarias de que se afronte la causa estructural de sus problemas. El 25% afirma de haber sido discriminada en la búsqueda de trabajo y el 56,7% dice que las tareas y responsabilidades domésticas, así como el cuidado de los hijos, le impiden la participación social y política.

Lucha de clases y emancipación de la mujer

violencia2La razón histórica del patriarcado es la división del trabajo al interior de las familias y las comunidades que colocan a las mujeres en un papel subordinado – limitado a las tareas domésticas – dependiente y complementario al hombre. Esto llevó a que, como escribió Engels, la violación y la violencia contra las mujeres se iniciaron dentro de la familia, en sus mismos orígenes: “el hombre tomó el mando también en el hogar; la mujer fue degradada y reducida a la servidumbre; se convirtió en la esclava de su lujuria y en un mero instrumento para la producción de hijos…Para asegurar la fidelidad de su mujer y por tanto, la paternidad de sus hijos, es entregada sin condiciones al poder del marido; si él la mata, solo está ejerciendo sus derechos”.

La opresión de las mujeres radica en el papel de la familia como reproductora de la fuerza de trabajo para el capitalismo, donde la mujer asume la desigualdad en el seno la familia. Las clases dominantes tienen una función histórica de ser una institución a través de la cual se puede transmitir la herencia entre generaciones, con el surgimiento del capitalismo la familia de la clase obrera asumió la función de proporcionar al sistema una oferta abundante de mano de obra barata. Con el establecimiento de la familia obrera se pudo diferenciar claramente la opresión que sufren las mujeres de distintas clases: el papel de las mujeres de clase burgués es producir descendencia para heredar la riqueza de la familia, mientras que la función de las mujeres de la clase obrera es mantener las generaciones de trabajadores para hoy y mañana dentro de su propia familia; esto es, la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema.

Engels sostenía que el papel de la “mujer proletaria” significa que “la esposa se convertía en la sirvienta principal (…) y que si lleva a cabo sus tareas al servicio privado de su familia, permanece excluida de la producción pública y sin salario; y si quiere tomar parte en la producción pública y obtener un salario independiente, no puede atender sus deberes familiares”. En Bolivia la sociedad, sostiene que las mujeres "somos madres antes que mujeres”, pero cuando la crisis nos expulsa a la calle, y nos obliga a ser trabajadoras no tiene piedad de ese rol de madre. Las obligaciones de ser trabajadoras y madres entran en una competencia entre sí convirtiéndose en una base importante de estrés para las madres trabajadoras. Más aun en las familias obreras que no podemos pagar a las lavanderías, comedores y apoyo en los trabajos domésticos.

A pesar de haber logrado un grado de desarrollo que permitiría superar la subordinación de la mujer en el ámbito social y familiar, el capitalismo la ha exacerbado descargando sobre las mujeres todo el peso de sostener el desempleo y los servicios sociales que una sociedad basada en el lucro privado no puede atender. Solo cuando veremos materializada nuestra igualdad de derechos al trabajo y el salario así como al tiempo libre y liberado de las tareas domésticas, podremos emanciparnos. Como lo escribían Marx y Engels en el Manifiesto Comunista: “el burgués ve en su mujer un mero instrumento de producción…, no sospecha siquiera que el verdadero objetivo que perseguimos [los comunistas] es el de acabar con esa situación de las mujeres como mero instrumento de producción”. Lo cual nunca será posible con el capitalismo.