Una perspectiva política para las luchas juveniles

Las y los estudiantes de la UMSS de Cochabamba han conseguido una potencial e inspiradora victoria tras más de un mes de lucha. En cambio las movilizaciones en la Universidad Pedagógica (ESFM) de Sucre siguen y a esta se suman las más recientes de la UPEA contra el aumento de tarifas del transporte exigido por los choferes de El Alto y en la UATF de Potosí. El ambiente entre sectores de la juventud empieza a radicalizarse, producto de la falta de una política de clases y de masas del gobierno y del MAS.

La victoria en la UMSS de Cochabamba

Las reivindicaciones estudiantiles planteadas por la FUL de la UMSS, dirigida por URUS el frente estudiantil del POR, reclamaban la gratuidad de los 

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cursos de invierno y verano, titulación gratuita, apertura de nuevos paralelos para los cursos más hacinados, fortalecimiento de las infraestructuras para estudiantes (guardería, comedor y seguro médico universitario), equipamiento de los Centros de Estudiantes etc. Consignas que apoyamos plenamente porque van directamente al corazón de los problemas concretos y cotidianos de miles de estudiantes, justificando así su apoyo a esta lucha pese a la represión policial y las detenciones de estudiantes.

La UMSS tiene un déficit presupuestario aprobado, sin el voto estudiantil, de 67 millones de bolivianos. Esto no ha impedido que las autoridades universitarias decreten  doble aguinaldo y un aumento salarial del 10% para docentes y personal administrativo mientras desatendían todas las principales exigencias estudiantiles. Sin embargo ante la determinación y radicalidad de la lucha el Consejo Universitario reunido ayer a la presencia de mediadores ha aprobado el pliego petitorio de la FUL dándose un plazo de 90 días para hacerlo realidad.

Gobierno y Universidades

Para entender mejor esta lucha, que la prensa burguesa de Cochabamba describe como “politizada” en sentido despectivo, deben recordarse algunos antecedentes. En años pasados las Universidades públicas del país se movilizaron en diferentes ocasiones en contra del gobierno y algunas de sus medidas, por ejemplo aquellas que las excluían de los aumentos salariales decretados o que imponían al sistema universitario de rendir públicamente cuentas del uso de sus recursos presentando sus estados financieros etc. En estas movilizaciones el propio URUS marchó a lado y de hecho a servicio de las autoridades universitarias en nombre de una concepción de la Autonomía que no compartimos.

Sin embargo el gobierno ha ido paulatinamente cambiando actitud hacia los poderes que manejan las Universidades como un Estado dentro del Estado. A partir de 2012 por ejemplo se han ido flexibilizando las reglas presupuestarias para las Universidades, permitiéndoles incrementar el gasto para consultorías y utilizar los recursos del IDH, antes destinados solo a mejoras de la infraestructura, para diversos “costos de operación”.

El MAS ha ido aliándose con los poderes tradicionales (las roscas) de las universidades ilusionándose con llegar con estos al control de las casas superiores de estudio del país. El resultado más evidente ha sido un generalizado disgusto de las bases estudiantiles hacia estas maniobras y juegos de poder que solo han legitimado a las roscas. En Cochabamba este disgusto se ha alimentado también de la criminalización sufrida por los dirigentes de URUS y por la alianza entre dirigentes de Juventudes del MAS con la ultraderecha de la Juventud K’ochala y su actitud abiertamente hostil hacia los reclamos estudiantiles.

Mientras centenares de activistas de la UMSS salían a marchar por mejores condiciones de estudio y la efectiva gratuidad de la educación universitaria, el frente Identidad Con Dignidad (I+D) del MAS llamaba a sacar “a patadas a los perros fascistas trotskistas”. Dejando de lado lo tragicómico de esta fraseología sacada de un estalinismo colapsado, preguntamos si proponerse de hecho como perros guardianes a defensa de las roscas universitarias y sus privilegios es luchar “por una universidad del pueblo y para el pueblo” como proclama el lema de I+D. No sorprende la victoria de URUS en las elecciones para la FUL de la UMSS celebradas el año pasado y que vieron una abstención al voto del 54% de los 61mil estudiantes, a la cual hay que sumar otro 20% de votos blancos y nulos.

Otros ejemplos

En Potosí la UATF está bloqueada hace algunos días. La FUL protesta por la entrega gratuita de computadoras portátiles del valor de 10.000 bolivianos cada una para los docentes universitarios, con un costo global para la Universidad de 4,4 millones de bolivianos. Los dirigentes estudiantiles exigen que esta inversión sea compensada con la institución de un registro biométrico para controlar la asistencia de los docentes y han presentado un pliego petitorio de 22 puntos, que es evidentemente influido por la experiencia de la lucha en la UMSS.

No es un misterio para nadie que la FUL de la UATF cuenta entre sus filas con dirigentes de Juventudes del MAS. Así como no es misterio para nadie que Juventudes y la FUL han apoyado la elección del actual rector, exponente de la rosca, sacrificando por esta alianza la lucha que por 9 meses en 2007 dejó cerrada la UATF por la convocatoria a un Congreso Universitario que debía elaborar un nuevo Estatuto antes de cualquier claustro. La pregunta: ¿quién se ha servido de quien en esta alianza? empieza a responderse por sí misma.

Las protestas en la Universidad Pedagógica de Sucre

Las movilizaciones en la Universidad Pedagógica de Sucre empezaron casi contemporáneamente a las de la UMSS de Cochabamba. Docentes yi estudiantes protestan contra la separación de la Escuela Superior de Formación del Maestro de Sucre de la Universidad Pedagógica que, según lo dispuesto por el Ministerio de Educación, debería convertirse en entidad autónoma para ofrecer  cursos de posgrado a los maestros con nivel de licenciatura. Las autoridades del Ministerio han determinado la clausura del año académico: una medida extrema, que tiene antecedentes solo en la dictadura. Ante esta decisión docentes y estudiantes exigen la renuncia de la directora de la Normal, acusándola de haber proporcionado datos falsos sobre los días que la institución estuvo cerrada por la lucha y que según el Ministerio no podrían recuperarse.

Esta lucha tiene dos facetas. Por un lado es otra muestra de las dificultades de implementación de una reforma educativa (Ley Siñani-Perez) que ya está exponiendo los límites de su concepción idealizada de la educación y de la realidad educativa boliviana en la definición de los currículos y la distribución de las cargas horarias. Por el otro representa el precio político que se paga defendiendo autoridades nombradas a dedo pese al rechazo de las bases, como ocurrió en la lucha de la Normal de Potosí. A los estudiantes de la Universidad Pedagógica de Sucre han empezado a sumarse los maestros urbanos de la federación de Chuquisaca mientras la directora declara a la prensa que no renunciará a su cargo, aunque este sea interino hasta agosto.

¿Radicalización de la juventud?

Todas estas luchas juveniles anticipan perspectivas a la cual es necesario prepararse. Las holguras del crecimiento económico en el país ocultan el fortalecimiento de privilegios viejos y nuevos que ahora se hacen con el aval político de significativas concesiones como las normas que benefician a latifundistas, empresarios, banqueros, multinacionales y roscas de poder encaramadas en las instituciones educativas. La movilización de los estudiantes de la UPEA de El Alto demuestra que mientras crece el número de quienes acceden a bienes importados hay todavía un sector amplio de la población – del que inevitablemente la juventud proletaria es parte fundamental – para el cual 20 centavos de aumento en el transporte hacen diferencia.

Pero como dice Mateo en el Evangelio “nadie puede servir a dos amos”: o se está al lado de los justos reclamos de la juventud o se defienden a los que viven parasitariamente de la universidad, o se está con los campesinos y obreros que luchan por tierra y derechos sindicales o se protege la propiedad de los latifundistas y el abuso de los empresarios. Cuando todas estas contradicciones deflagren, producto de la evolución de la situación político-económica o de “accidentes” como pudo ser el caso de la Universidad Pedagógica de Sucre, inevitablemente las masas obreras y campesinas lucharán para meter a su exclusivo servicio al partido y el gobierno que han llevado al poder, liberándose de la lacra de burócratas y parásitos que hoy infestan sus filas, como en pequeña escala vimos en Juventudes del MAS de Cochabamba tras la derrota en las elecciones a la FUL de la UMSS.

Para que la juventud podamos jugar un papel en estos procesos es necesario que sepamos ver el bosque entre los arboles: vinculando las luchas particulares a la coyuntura y la perspectiva política general; superando concepciones corporativas que nos convirtieron en masa de maniobra en nombre de una defensa conservadora de la Autonomía o de una visión meramente estudiantil. Solo luchando en defensa de un programa revolucionario para completar la revolución con el socialismo el ambiente de radicalización que empieza a manifestarse entre sectores de la juventud podrá convertirse en una fuerza determinante en la lucha de clases del país.