1º de Mayo: defendiendo un programa revolucionario para la Bolivia de hoy

No hablaremos de los mártires de Chicago, de la historia, sino del presente de este primero de mayo. Un presente que es de defensa del proceso de cambio lo cual, sin nutrirse de teoría revolucionaria y armarse de un programa de transformación estructural, se convierte hoy en defensa de una ley minera que afianza la presencia de las multinacionales y de un Alto Mando Militar aferrado a privilegios que se consolidan.

La lucha de los suboficialesponchosrojossargentos

Suboficiales y sargentos de las FFAA están movilizados con la consigna de la “descolonización de las FFAA”: piden ser reconocidos como “oficiales técnicos” con iguales posibilidades de ascenso que la alta jerarquía militar. El gobierno le ha exigido que se atengan a los conductos de la disciplina militar para levantar sus demandas denunciando al mismo tiempo posibles intentos de sedición y políticos de un movimiento surgido a semanas del inicio de la campaña electoral. Las organizaciones sociales de la Coordinadora Nacional por el Cambio haciéndose eco de estas acusaciones han convocado a la defensa del proceso de cambio tildando de contrarrevolucionario y político el movimiento de suboficiales y sargentos de las FFAA.

La demanda de estos últimos se enmarca en la Constitución y se inspira a la Ley Orgánica de las FFAA de Venezuela. Los suboficiales bolivianos han reiterado en distintas ocasiones su lealtad al proceso de cambio. La asociación nacional de sus esposas fue posesionada por la vicepresidenta del MAS Concepción Ortiz. No fueron a buscar apoyo en la embajada de EEUU sino a la CSUTCB y los Ponchos Rojos, quienes marcharon con ellos. Mientras instalaba una mesa de diálogo para atender su pedido, antes que la movilización se haga callejera, el Alto Mando Militar ha empezado una masacre blanca, comenzando con 4 bajas que ahora llegan a más de 700. Estos son los hechos.

La Ley Minera

Mientras se convoca al pueblo y las organizaciones sociales a marchar en defensa de un Alto Mando Militar que históricamente fue su verdugo, la Ley Minera avanza hacia su definitiva aprobación, habiendo consensuado con FENCOMIN una nueva redacción de los artículos que permitían la asociación entre empresas privadas y cooperativas utilizadas como palos blancos para evadir impuestos y leyes. Pero este es solo uno de los problemas derivados por una ley que afianza la presencia e influencia de las multinacionales.

La Ley sigue otorgando a los concesionarios mineros la posibilidad de aprovechar aguas, variar su curso, establecer servidumbres de paso en predios limítrofes, con el falso obstáculo de la búsqueda del consenso de los afectados. Las multinacionales son beneficiadas además con la posibilidad de repatriar utilidades. Mientras se proclama la industrialización como norte de la ley, se introducen alícuotas diferenciadas que son un incentivo a exportar (o declarar la exportación de) material bruto para reducir el pago de impuestos. COMIBOL es despojada de su papel de empresa estratégica para el aprovechamiento sostenible del potencial minero. Las protestas sociales y sindicales son criminalizadas y penadas.

¿Qué está pasando?obreros

Solo un estúpido podría no darse cuenta que existe un interés a amplificar la lucha de suboficiales y sargentos de las FFAA con fines políticos. Sin embargo Evo Morales, en su calidad de las Comandante en Jefe de las FFAA, podría suspender las medidas disciplinarias y presidir un dialogo basado en la Ley Orgánica de las FFAA de Venezuela, que inspira a los suboficiales bolivianos porque introduce no solo el grado de “oficial técnico”, como ellos piden, sino también de “asimilados” con lo cual se designan a los oficiales de las milicias populares conformadas para incorporar al pueblo pobre y trabajador a la tarea de defensa de las conquistas revolucionarias.

Si esto no se hace no es para defender la “disciplina militar” sino la alianza con el Alto Mando Militar, alianza que la alta jerarquía militar explícitamente reivindica arrogándose la titularidad de un proceso de cambio que pertenece a la clase trabajadora, el movimiento campesino-indígena y la juventud revolucionaria. Un Alto Mando Militar que nos impide hasta ahora conocer el nombre de los cómplices de las dictaduras dentro del escalafón militar, que acuarteló las tropas en ocasión del golpe de 2008 y que pese a todos los llamados al dialogo no ha escatimado medidas represivas para defender privilegios de clase ante la movilización de suboficiales.

Esto inevitablemente produce los mismos efectos que la “alianza productivas” con los grandes terratenientes y agroindustriales del Oriente boliviano. Mientas se concede a los agroindustriales  la suspensión de la revisión de la Función Económico Social y otros beneficios, los compañeros campesinos convocan a una cumbre decepcionados por las limitaciones de la reforma agraria y los trabajadores de empresas asociadas a UNAGRO están en pie de lucha contra despidos masivos por conformar sindicatos. Mientras las multinacionales mineras afianzan su presencia en Bolivia y se defiende los privilegios del Alto Mando Militar, se alimentan divisiones en las bases populares.    

¡Por un programa revolucionario!

Una vez más se demuestra que la distinción entre “radicalismo” y “proceso” es una mera invención de privilegiados y oportunistas. En Bolivia solo es posible gobernar con las masas contra la oligarquía nacional y el imperialismo o con estos últimos contra las masas. Bolivia no puede esperar de salir de su dependencia económica antes de plantearse transformaciones estructurales, sino solo a través de profundas transformaciones podrá emanciparse. Cualquier camino intermedio es debilitar al movimiento popular ante su enemigo de clases.

Lucha de Clases sigue firme con la lucha de la clase obrera, el movimiento campesino e indígena y la juventud revolucionaria de su pueblo.  Lo hacemos defendiendo y convocando a organizarse y luchar por un programa revolucionario porque solo en la lucha por completar la revolución con el socialismo se defiende el proceso de cambio de sus enemigos internos y externos. La lucha a las conspiraciones y la derecha se vence con una política de clases, es Lucha de Clases.