Las clases en el movimiento contra el Código Penal

marcha expromocionesMedir la representatividad y la misma naturaleza de clases de un movimiento heterogéneo no es fácil. ¿Es racista, de la derecha y de los privilegiados? ¿Tiene adhesión? Intentamos entenderlo con algunos datos objetivos y una panorámica general de la situación nacional.

1. Hasta hoy (15/1) se convocaron manifestaciones en La Paz y El Alto, y paros cívicos en Guayaramerín (Beni) y en los departamentos de Potosí, Oruro, Santa Cruz, Cochabamba, Sucre y Tarija. Solo en estos últimos tres casos y en La Paz las respectivas Centrales Obreras Departamentales están desempeñando un rol decisivo en la organización de la protesta.

2. En Santa Cruz la COD ha criticado la medida de presión y en Potosí mantiene una posición ambigua. En Oruro el ampliado de la COD ha resuelto desmarcarse de la lucha por la abrogación de todo el Código Penal, exigiendo pero al gobierno la derogación de los artículos heredados del Código Banzer y utilizados contra las luchas sociales (293 y 294 en particular) y a la COB de convocar a un ampliado para entablar el diálogo con el gobierno sobre este punto.

3. En La Paz pero sobre todo en Tarija, Sucre y Cochabamba la presencia obrera en las movilizaciones ha sido numéricamente considerable. En Potosí los mineros asalariados participan bajo la dirección del COMCIPO;

4. La huelga proclamada por la COB en el ampliado de Cochabamba convocado por Mitma pasando por encima de la fracción masista de la dirigencia sindical, ha sido acatada, según datos del ministerio de gobierno, por el 17% de trabajadores. El ministro correctamente mide el éxito de la huelga con las actividades que pararon, casi todas del empleo público, lo cual no es nuevo, es el problema sindical de las últimas décadas, aunque no deje de ser indicativo;

5. En Potosí el paro es mantenido por los mismos sectores populares de hace unos años, gremiales y minoristas sobre todo. En Sucre es el empleo público, transportistas y la población universitaria que dan la espina dorsal a la movilización. En Cochabamba son transportistas y sindicatos afiliados a la COD los más activos, en El Alto las FEJUVE, en La Paz la COB junto a universitarios, profesionales y en Tarija una combinación de todo lo anterior.

6. En Santa Cruz algunos hechos notorios confirman nuestra primera lectura:

- el paro cívico fue precedido por una marcha organizada a partir de una ex promoción de un colegio privado. Esta fue la más grande movilización en Santa Cruz desde los cabildos de 2008 y muchísimo más participada de la del Comité Cívico y las plataformas ciudadanas. La convocatoria llegó a la mayoría de los colegios fiscales y privados, laicos y confesionales, que tengan asociaciones de ex alumnos;

 - los organizadores (¿improvisados?) definieron la lista de oradores así: “se decidió que no sean políticos ni personas trilladas. Tampoco integrantes de plataformas. Cuidamos que los políticos ni suban a la tarima. Eso es lo que quiere el pueblo, que no haya políticos” (El Deber 12/1/2012). Ya no se trata de un vacío de representación sino de un rechazo generalizado a todos, MAS, oposición e instituciones tradicionales: una señal clara de las épocas de crisis; 

- el gremio empresarial cruceño descartó tener observaciones al nuevo Código Penal pero, junto a ganaderos y otros, decidieron acatar el paro a pocas horas de su inicio, sin darle apoyo. El ministro Romero había advertido que empresario en paro “no es buen empresario”. Los bancos, algunas fábricas y cadenas de servicios atendieron. Hipermercados y centros comerciales, blanco de una campaña insistente en las redes, resolvieron cerrar solo después de la marcha del jueves. Con el mismo “civismo” desganado el paro fue acatado por la alcaldía. Solo Costas y su partido lo apoyaron de manera entusiasta, pero arriando sus banderas;

- nuevos actores, como el colectivo de “las poleras negras” con su macabra caravana en autos de gran calibre por la ciudad bloqueada, empiezan a querer disputar este espacio con una disponibilidad de medios que señala divisiones en la burguesía cruceña;

- el Comité Cívico instruyó bloqueos hasta el cuarto anillo, porque no tiene convocatoria más allá del centro ni representatividad de los barrios populares. Sin embargo el paro cívico llegó como nunca a todas las periferias casi sin exclusión, con bloqueos y participación vecinal incluso en el Plan 3000 o la Villa 1º de Mayo donde el MAS es fuerte;

- no hubo ninguna respuesta organizada contra la conspiración como aquellas de las cuales participamos en 2008, a pesar de que un sector del MAS la anunciara. Los mercados populares que entonces fueron un foco de resistencia, cerraron.

7. Ningún llamado del gobierno al raciocinio llega a destino. Funciona la formula aritmética: gobierno que pretende perpetuarse en el poder contra la voluntad popular + nuevo Código Penal + justicia corrupta y sometida al gobierno = dictadura.

En conclusión es evidente que este movimiento expresa un malestar más profundo de las clases medias, que penetra en la propia base social del MAS y se manifiesta en formas despolitizadas que la derecha usa para ganarlo y nutrirlo de prejuicios y desinformación. García Linera que, como nosotros, habla de “rebelión clasemediera” atribuye este malestar a la perdida de privilegios tradicionales ante la avanzada de lo popular, de los “indios alzados” dice.

Sin embargo esta supuesta invasión de profesionales de extracción social “popular” con fluidas  relaciones con el Estado como dice García Linera (o sea: pegas para decir las cosas con su nombre), fue siempre compensada por la oposición en gobiernos locales que ahora están en crisis, la palabra que el Vice cuidadosamente esquiva. La propia “fluidez” clientelar hoy, hablando el mismo lenguaje, sustenta un retroceso político de lo popular ante las multinacionales y el empresariado nacional: es este el factor decisivo.

Hoy por hoy el llamado de García Linera a la defensa del proceso significa defensa de las concesiones a las multinacionales que han empeorado las condiciones de empleo público y los servicios, como salud, o de los acuerdos con el empresariado privado que han liquidado la reforma agraria, o de las autoridades corruptas como la de Achacachi e inclusive de las autoridades opositoras, como el alcalde cruceño Percy Fernández. Esto repercutirá inevitablemente sobre el carácter de la contraofensiva del MAS.

De hecho la polarización no deja indiferente a la clase obrera pero no la concentra de un solo lado como en 2008, por efecto de las políticas del gobierno de los últimos años. Solo la COD cruceña actúa orgánicamente al MAS, representando sobre todo a petroleros, sector económicamente decisivo pero tradicionalmente corporativo. Y sin embargo logra hacerlo solo evitando cuidadosamente de dar la palabra a las bases en ampliados o reuniones.  

Un sector, como la COD de Oruro, busca contradictoriamente ser un enlace entre la defensa del gobierno y la protesta; otro donde se concentran los más golpeados por la desaceleración económica, desde los fabriles al empleo público, expresa su rabia acumulada reforzando las movilizaciones sin lograr apropiarse de ellas por efecto de la estrategia del grupo dirigente de la COB de poner a la clase obrera al servicio de personajes “trillados” de dudosas intenciones.

Es necesario que la clase obrera ponga su sello sobre la nueva fase que se abre en el país. Renunciar a plantear sus demandas le sirve a la COB y a las CODes solo a permitir que los prejuicios de la clase media se escuden detrás de la legitimidad del movimiento sindical. No es la intelectualidad agrupada en el CONADE que dará fuerza sino la oposición campesino-indígena a los acuerdos con los agroindustriales y la clase obrera unida en la lucha por su libertad a la protesta, sus demandas sociales postergadas y por su alternativa política independiente para impedir que la derecha capitalice la inestabilidad.