¡No injerencias imperialistas! ¡Basta de oportunismo!

Desde la carta de felicitación a Ángela Merkel a la visita de embajadores europeos al matutino paceño Pagina 7, pasando por el cruce verbal con el diplomático estadounidense Brennan y la condecoración del dictador de Guinea Ecuatorial Obiang. Toda la más reciente política exterior del gobierno de Evo Morales está marcada no solo por la injerencia imperialista a la cual nos oponemos activamente y denunciamos, sino también por un siempre más torpe oportunismo que favorece aquella misma injerencia.

Evo ObiangTal vez uno de los casos más emblemáticos de esto sea el de las relaciones del gobierno del MAS con Alemania. A principio de este año Evo Morales personalmente agradeció el interés alemán a la financiación del tren bioceánico, comprometiéndose a revisar las normas bolivianas sobre la inversión extranjera observadas por los empresarios alemanes que llegaron a Bolivia junto al viceministro de transporte del gobierno europeo para expresar su voluntad de ser parte de la ejecución de este millonario proyecto.

Sucesivamente, de manera gratuita y con el ojo puesto al debate interno sobre su eventual reelección, Evo Morales felicitó públicamente a la primera ministra alemana Ángela Merkel por su enésimo triunfo electoral, deseándole “seguir construyendo una República más prospera, justa y solidaria”. Palabras que son un puño en el estómago de los millones de trabajadores europeos, migrantes y refugiados, todos víctimas de la Europa del capital financiero, ni justa ni solidaria y siempre menos prospera, que tiene en la Merkel su más acérrima defensora.

Pese a ello, el embajador alemán en Bolivia, junto a los de Suecia, Reino Unido y Unión Europea, protagonizó hace un par de semanas una singular visita al matutino paceño Página 7, señalando nuestro país al mundo entero como uno de los que violarían la libertad de expresión. Es un acto deliberadamente hostil que trasuda hipocresía imperialista por todos los poros y como tal lo denunciamos. Sin embargo la reacción del gobierno boliviano no ha ido más allá de unos tuits de protesta de Evo Morales. Ni siquiera se han convocado a estos embajadores para que expliquen su acto, que era el mínimo esperable de cualquier gobierno.

La tolerancia hacia la iniciativa de estos embajadores europeos resta credibilidad a la ya débil polémica contra el ex encargado de negocios de EEUU Peter Brennan, amenazado de expulsión, a pesar de haber ya cesado sus funciones, por haberse reunido con Carlos Mesa y otros líderes políticos de oposición.

Por último la repugnante condecoración a Obiang, uno de los peores y más corruptos dictadores de África. Los chistes de Evo que pide a esta tetra figura de la política africana el secreto para mantenerse al poder por más de treinta años son otro duro golpe al movimiento revolucionario mundial y de África, donde Obiang ha utilizado la condecoración recibida para presentarse como "progresista".

Obiang se mantiene al poder con fraudes, represión y tortura, mientras acumula una fortuna personal estimada en más de 600 millones de dólares americanos en un país, Guinea Ecuatorial, potencialmente entre los más ricos de África, donde pero el 60% de la población vive en condición de pobreza.

Peor que la adulación de Evo hacia este dictador es el escándalo de la oposición. Obiang suma otra condecoración, que le otorgó la corona española, tradicional aliada de su régimen. Pero esto no impide a dirigentes opositores como el gobernador cruceño Rubén Costas de considerar al gobierno español como democrático y de ponerse de su lado contra el derecho a la autodeterminación de los catalanes. De manera lamentable y casi paradójica el propio MAS está con el gobierno de Madrid contra el derecho a decidir de los catalanes, llegando a inventarse una polémica con Rubén Costas sobre este asunto.

En las celebraciones por el centenario de la Revolución Rusa organizadas por la Vicepresidencia, que nos comprometemos analizar más a detalle próximamente, García Linera planteaba el problema de como extender un proceso revolucionario a otros países para garantizar su triunfo final. El oportunismo de su gobierno en política exterior es la lista de todo lo que no se debe hacer para este cometido.

Evo Morales y el MAS padecen del mismo mal que ha históricamente condenado el nacionalismo pequeñoburgués al fracaso: creer que la soberanía nacional es el medio para llegar a condiciones más justas de desarrollo cuando en realidad se trata de un fin que puede ser conseguido solo rompiendo con el capitalismo. Solo nacionalizando las principales palancas de la economía bajo la administración democrática de obreros y campesinos se puede entusiasmar al pueblo pobre y trabajador y encaminar de lado de su lucha a la lucha de los explotados del mundo.

La falta de escrúpulos en política internacional cobra siempre su factura como en el caso citado de las relaciones con Alemania. El antiimperialismo que defendemos es en cambio el de Mariátegui y de la clase obrera internacional. Como el marxista peruano “somos antiimperialistas porque somos marxistas, porque somos revolucionarios, porque oponemos al capitalismo el socialismo como sistema antagónico, llamado a sucederlo, porque en la lucha contra los imperialismos extranjeros cumplimos nuestros deberes de solidaridad con las masas revolucionarias de Europa”.