Nuestra libertad de expresión: en solidaridad con Wilson García Mérida

Los abogados y estudiantes de derecho de al menos cuatro regiones del país y todo el eje troncal marcharon contra la detención de los profesionales nombrados por Gabriela Zapata, figura central del escándalo del momento. En otras regiones se manifestó la prensa contra la propuesta de modificación a la Ley de Imprenta y los ataques del ministro Quintana, el cual además ha demandado por sedición a Wilson García Mérida, reconocido por sus investigaciones periodísticas desde los tiempos de El Juguete Rabioso.

leyimprentaA todo esto se suman los temores de alrededor de 500 radiodifusoras del país que podrían ver no renovada su licencia con el nuevo Plan Nacional de Frecuencias y un proyecto de ley por la regulación de las redes sociales cuyo efecto asegurado sería el de introducir figuras penales, como el anonimato de cuentas en Facebook o Twitter, de dudosa eficacia contra delitos mayores, por ejemplo la trata y tráfico de persona, pero muy flexibles para sancionar las opiniones. ¿Estamos entonces ante un giro autoritario que vulnera los derechos democráticos y civiles? ¿Contra quién iría este giro y por qué?

Para responder nos concentraremos en el caso que consideramos más esclarecedor, aunque sea el que menor “rédito político” da con las movilizaciones de calle: el de Wilson García Mérida. Para quien no lo conociera, reproducimos su larga presentación personal de la edición digital de El Sol de Pando:

Wilson García Mérida, periodista cochabambino… es columnista de Los Tiempos desde 1983, fue Jefe de Redacción de dicho diario hasta 1998, corresponsal de La Razón en los años 90 y co-editor del semanario “El Juguete Rabioso” en el 2002, desde cuyas páginas denunció una conspiración de la CIA a través del embajador norteamericano David Greenle para desarticular el movimiento cocalero encabezado por Evo Morales.

Como periodista investigador, participó en la comisión investigadora del caso “Huanchaca” en 1986, y en 1990 develó las tramas del narcotráfico vinculada a la “inmobiliaria” Finsa, motivo por el cual sufrió un atentado en manos de un sicario de la mafia boliviana organizada durante el gobierno de Sánchez de Lozada, salvando la vida milagrosamente. En el 2004 sufrió otro atentado atribuido a personajes vinculados con el entonces prefecto Manfred Reyes Villa; y en el 2006 la DEA intentó vincularlo con el narcotráfico montando un operativo policial que fracasó en medio de una detención ilegal donde fue sometido a torturas y vejámenes.

En enero del 2007 publicó una investigación sobre los antecedentes del entonces embajador norteamericano Philip Goldberg, quien había dirigido las estrategias para destruir al estado de Yugoslavia durante la guerra de los Balcanes. En septiembre del 2008, pocos días antes de los sucesos sangrientos de Porvenir, en Pando, el gobierno de Evo Morales utilizó la investigación de García Mérida para expulsar a Goldberg acusándolo de intentar repetir su experiencia balcanizadora en Bolivia.

García Mérida enfrentó varios juicios penales por parte de autoridades políticas, funcionarios públicos y empresarios privados a los que acusó por actos de corrupción, convirtiéndose por ello en uno de los más activos defensores de la Ley de Imprenta que rige desde 1925, sobre la cual trabajó una tesis para la “reconstitución” de dicha ley “modernizando su letra y respetando su espíritu”.

En 1994, durante un viaje de trabajo a México, se vinculó con el movimiento civil zapatista, en el cual milita desde entonces como activista libertario.

Actualmente dirige el periódico amazónico de circulación nacional Sol de Pando que recibió mención especial en el Premio Nacional de Periodismo 2011. Este periódico fue fundado en el 2009 a iniciativa suya como parte de una consultoría para el Ministerio de la Presidencia, con el cual rompió un año después enarbolando la Autonomía Informativa de este medio ante la pretensión del ministro Juan Ramón Quintana de instrumentar a Sol de Pando como un panfleto partidario. Desde las páginas de Sol de Pando, denunció la extinción definitiva de la etnia Pacahuara tras el proceso de saneamiento que benefició con 220.000 hectáreas a favor de una empresa maderera protegida por Quintana sobre territorio indígena de los Pacahuara, quienes se hallan desterrados y agonizando en el Beni desde la dictadura militar de Banzer. Denunció también la ineficiencia estatal en las fronteras amazónicas, especialmente en el desaparecido municipio de Bolpebra.

A consecuencia de ello, Quintana y el gobernador de Pando Luis Adolfo Flores dispusieron la incautación de este periódico en Cobija y prohibieron su circulación destruyendo su red de canillitas con amenazas y chantajes, además de agresiones físicas y judiciales contra los periodistas del periódico en varios puntos de la Amazonia boliviana, hechos atentatorios contra la libertad de prensa que permanecen en la impunidad con complicidad directa del defensor del pueblo Rolando Villena. No obstante Sol de Pando sigue circulando en impreso y web con una constante y creciente adhesión de lectores dentro y fuera del país”.

wilson.garcía.méridaEl 10 de mayo, día del periodista boliviano, García Mérida recibió una notificación a comparecer ante una fiscal de Cochabamba el día siguiente para evitar la declaratoria en rebeldía y el arresto. Seguro de su detención García Mérida se ha refugiado a Brasil. La acción penal nace de una demanda del ministro Quintana por sedición.

Además de lo que se resume arriba, García Mérida denunció supuestos lazos que vincularían a Quintana con narcotraficantes pandinos y con el ex encargado anticorrupción de la Policía Fabricio Ormachea arrestado en 2013 en los EEUU por un intento de extorsión al empresario cruceño Humberto Roca, fugado a Miami después del quiebre fraudulento de Aerosur.

Al conocerse el caso Zapata unas semanas ante del referéndum constitucional, García Mérida, además de pedir la investigación del ministro, escribió: “El SI del próximo referéndum debería implicar la reconducción revolucionaria del proceso de cambio bajo el liderazgo de Evo Morales, “desquintanizando” la coyuntura. Con Quintana corroyendo el proceso desde adentro, crece el NO como una sombra dentro la revolución boliviana, poniendo al país al vilo de la desestabilización y acaso ante el retorno casi inminente de los ruidos de sable. Esto, según García Mérida, habría provocado la demanda del Ministro.

Quintana puede decir que este periodista se ha enseñado con él y nosotros podemos considerar que este exceso de personalización de la crítica política a final despista; sin embargo no hay ni en las líneas citadas arriba ni en otra de García Mérida ninguna incitación al “alzamiento colectivo y violento contra la autoridad”, es decir sedición. Y si realmente son estas opiniones el fundamento de la demanda por sedición, esta es gravísima.

Sin embargo a parte unos entrefiletes, los medios no han dedicado mucho espacio al caso de García Mérida. No ha habido marchas en solidaridad con él y en las que hubo recientemente contra las modificaciones a la Ley de Imprenta, reforma estudiada y entonces admitida por el propio periodista cochabambino, no se hizo referencia alguna a su caso. Es que García Mérida se ha reivindicado al proceso en más de una ocasión y lo ha servido desde su trinchera informativa y su visual crítica y libertaria, como atestiguan los hechos citados en su currículo.

El gobierno boliviano está siempre más aislado internacionalmente, por encima de todo en el contexto regional. El debilitamiento de los gobiernos progresistas de la región por efecto de la crisis del capitalismo y de respuestas inadecuadas y/o de austeridad a los problemas que esta provoca en el diario vivir de las masas, está dando lugar a una ofensiva imperialista que, en países como Venezuela, amenaza con concretarse en alguna forma de intervención militar, interna y/o externa, y en otros como Brasil se sirve de mecanismos institucionales.

De este cambio sería necesario sacar las conclusiones pertinentes: que no existe posibilidad de coexistencia con el capitalismo, entonces ni de desarrollo progresivo de las condiciones para el socialismo y que la clase dominante imperialista por cuanto debilitada por nuevos equilibrios que se han ido estableciendo a lo largo de la globalización no cedería su poder pacíficamente.

El MAS llama a cerrar filas contra esta arremetida, de la cual individua el caso Zapata como un capítulo más. Pero no lo hace abriendo a la discusión con toda su base militante y social sobre la necesidad de rectificar una línea estratégica en crisis, que es el único camino para movilizar a las masas, sino defendiendo el prestigio de los dirigentes. Así de la derrota del 21 de febrero desaparecen los temas de fondo, como las respuestas que hay que dar a la crisis, la desestabilización de las clases medias y los problemas irresueltos por la “descolonización”, que son reemplazados por Valverde, las redes sociales y una dama, Gabriela Zapata, que si valdría realmente el 3% del electorado habría que ponerla como candidata, y tal vez algunos realmente lo piensan.

Esta defensa del prestigio de los dirigentes no es un capricho: viene de los mismos orígenes del MAS y del tributo que le debe al “carisma” individual de su máximo dirigente, Evo Morales, y es la lógica conclusión para un partido que ha aprovechado la bonanza económica para institucionalizarse, es decir dejar de apoyarse en la movilización consciente de las masas. A lo que lleva es que los García Mérida que hemos luchado por el proceso por convicción política somos acallados, acusados de ultraizquierdistas, agentes de la derecha y los que ganan los titulares de la prensa son los derechistas que hablan de la defensa de la democracia formal y no los que apuntan a la conquista de la democracia directa. Es decir, como lo había escrito García Mérida “crece el NO como una sombra” a partir del propio proceso.

Hay muchos entre los que se reivindican socialistas revolucionarios en las filas del MAS que creen que la clase obrera sea capaz solo de reivindicar salario. Es porque no la vieron en CIABOL, TELARES SANTA CRUZ, BELEN, SAO, ENATEX, en las empresas chinas, en el magisterio etc. luchar por su libertad de expresión que le sigue siendo coartada: la libertad de reunirse y actuar independientemente como sindicato. Y no la vieron porque habrían tenido que ver la ineptitud y hasta la complicidad de muchos dirigentes y funcionarios públicos con el atropello de los derechos laborales elementales. Hacer de esta lucha el referente social de la lucha por la libertad de expresión es lo que da a esta consigna un contenido realmente progresista, evitando las manipulaciones de la derecha. Esta es la perspectiva a la cual estamos empeñados y la forma de nuestra solidaridad con el compañero Wilson García Mérida.