El amargo mar del ministro Trigoso: lecciones de una polémica

Las primeras encuestas que arrojaban un rechazo mayoritario a la reelección de Evo y Álvaro, cambiaron la estrategia opositora. De ocultarse detrás de la disidencia del MAS y los movimientos sociales, todo los principales líderes opositores han empezado a codear por las portadas de la prensa y los noticieros para acapararse una cuota del No, demostrando de ser nada más que el reducto de viejos aparatos partidarios cuya lucha interna expresa la ausencia de raíces sociales y proyecto político. La polémica entre Carlos Mesa y el ministro Trigoso se inscribe en este contexto.

trigosomesaEmpezó Mesa atribuyendo a Goni y a sí mismo algunas de las políticas económicas y sociales desarrolladas por el MAS. Es evidente el intento de generar indiferencia entre pasado y presente, para revaluar el pasado. Esto no sería posible si el gobierno no estuviera afrontando la crisis con más y más incentivos a las multinacionales mientras obreros luchan por la estabilidad laboral y pequeños comerciantes son vejados por impuestos.

Sin embargo si la clase obrera y sus vanguardias mordieran este anzuelo caerían en una trampa maquinada para legitimar a la vieja derecha. Con Goni el programa de lucha era contra las privatizaciones; ahora es por completar las nacionalizaciones, extenderlas bajo administración obrera y hacer de ellas el eje de una salida a la izquierda de la crisis. Es decir que lo único que hay en común con el pasado es la necesidad de defender la independencia de clase del movimiento obrero.

A Mesa respondieron en primera instancia Evo y Álvaro y luego el ministro del trabajo Trigoso, el cual mostró un video de la represión a una marcha de jubilados bajo la presidencia interina de Mesa, sugiriendo que el vocero internacional de la causa marítima sea sometido a un juicio de responsabilidades. En su diligente fervor Trigoso olvidó que no todo lo que está permitido decir a Evo y Álvaro, lo está a todos. Pero no dijo nada escandaloso. La misma página biográfica dedicada a Mesa en el sitio web de la Vicepresidencia sugiere un juicio de responsabilidades a este “por la firma de contratos lesivos al Estado con empresas petroleras”. Pero esto era el pasado.

El juicio sobre el Mesa político no puede ser otro que de condena, como decía García Linera. Mientras caían nuestros muertos en la guerra del gas, Mesa quedó aferrado a la vicepresidencia presagiando una sucesión constitucional a Goni. Se sirvió del referendo para hacer aprobar, sin presentarla, una ley de hidrocarburos que desviaba a un terreno de negociación con las multinacionales el reclamo por la nacionalización e industrialización de este recurso.

Sin embargo es el propio García Linera que ha aclarado que la diferencia sustancial entre la “nacionalización en boca de pozo” propuesta por Mesa y la que ha quedado desvirtuando la misma ley aprobada por el MAS el 1º de mayo de 2006, es la no secundaria pero tampoco definitiva refundación de YPFB. Por otro lado, no es culpa de Mesa si se ha nombrado vocero internacional de la causa marítima justo a él, que en las cinco engañosas preguntas del referendo de 2004 proponía el canje con Chile entre gas y mar, es decir una estrategia diametralmente opuesta a la de la demanda a la Corte Internacional de Justicia que ahora representa.

El ministro Trigoso ha sido entonces desautorizado por la necesidad de no debilitar la causa marítima. Mesa ha cobrado, remarcándolo, este cheque en blanco que le permite ser el líbero intocable de la oposición y la espina en el flanco del gobierno. Y en su repliegue de la polémica Trigoso ha publicado un escueto comunicado de prensa en la cuenta twitter del ministerio del trabajo que es interesante analizar.

mintrabajo

Trigoso empieza afirmando que “es función del Ministerio de trabajo velar por la ideologización de las trabajadoras y los trabajadores, recordando sus luchas sociales”. En realidad los mineros de la pequeña y mediana empresa de Potosí así como los fabriles de Polar y varias otras empresas cruceñas, no tienen nada que hacer con este paternalismo; lo que necesitarían ahora es un ministerio que velara por su estabilidad laboral. Sin embargo no queremos con esto eludir el punto de las afirmaciones del ministro.

Ideología tiene un significado ambivalente: puede ser “falsa consciencia”, es decir algo que se sobrepone a la realidad para no afrontarla, o, al contrario, lo que ayuda a revelarla, es decir que revela la existencia de las clases que son lo que permite a una parte de la sociedad de vivir del trabajo de la otra. Consecuentemente ideologizar a la clase obrera no es solo ni tanto hacerle recuerdo de su pasado, sino alimentar la comprensión de su presente. Esto sería imposible sin una actitud activa, luchadora y transformadora de la propia clase obrera: como decía Rosa Luxemburgo “quien no se mueve no siente las cadenas”.

La segunda parte del comunicado es en cambio encadenar el movimiento obrero a la colaboración de clases – la Unidad de la Patria – y hacerle oveja del rebaño de Mesa. Es privar a la clase obrera de su propio punto de vista y de su propia solución a la mediterraneidad de Bolivia, para hacerle creer que no existe otra manera de recuperar el mar que no sea a través de las instituciones de la justicia internacional burguesa dominada por los intereses imperialistas. Y esto es aún más peligroso ahora que el escenario político internacional está cambiando, con la victoria de Macri en la Argentina y la posible elección de Fujimori en Perú, dos países histórica, política y geográficamente involucrados en la cuestión.

Como hemos declarado en más de una ocasión defendemos el retorno al mar con soberanía para Bolivia. No lo hacemos como bolivianos, sino como latinoamericanos, internacionalistas y revolucionarios. Sin que recuperemos el mar no podrá desminarse el terreno envenenado por el nacionalismo burgués que nos pone en competencia entre países hermanos cuando solo nuestra unidad puede emanciparnos del imperialismo.

Una posición de clase sobre la cuestión marítima significa en primer lugar reconocer que para que Bolivia vuelva al mar, este debe ser de los trabajadores y los movimientos sociales chilenos. En estas horas en Chile se debate la abrogación de la Ley Longuera de pesca, que concesionaba el mar a un puñado de familias empresariales. La clase obrera boliviana debe expresar su apoyo a esta lucha. De la misma manera en vez de protestar por las huelgas de portuarios chilenos, protestas que fortalecen no a la clase trabajadora chilena sino al otro puñado de empresa que monopoliza la actividad portuaria de Chile, la clase obrera boliviana debe expresar su apoyo incondicional a estas huelgas y comprometer su lucha por sostener la nacionalización de los puertos chilenos.

En cambio, producto de aquella Unidad de la Patria defendida por Trigoso, que es unidad de los trabajadores bolivianos con los grandes comerciantes bolivianos a su vez unidos a los grandes empresarios chilenos, en el congreso de la COB hubo rechazo a la elección de Macri en la Argentina y ni una resolución sosteniendo la lucha de la clase obrera y los movimientos sociales chilenos. Así en una reciente encuesta más del 80 por ciento de los chilenos declaraba que la actitud de Bolivia hacia su país es agresiva, debilitando la posición de quienes en Chile plantean una solución al diferendo marítimo.

La polémica entre Trigoso y Mesa es de aquellas que solo sirven a plasmar los titulares de la prensa, sin despertar un verdadero interés. Sin embargo es justamente porque pasan inadvertidas que estas polémicas sedimentan en la opinión pública la falsa idea que la colaboración de clases sea necesaria e inevitable, que las críticas a Mesa y lo que él representa deban suspenderse. Así lo que se debilita es la capacidad de reacción de la clase trabajadora boliviana frente a la crisis.