La lucha por la sede del CONAMAQ: marxismo y cuestión indígena

Autoridades de las naciones originarias afiliadas al CONAMAQ anuncian un bloqueo de caminos para recuperar su sede nacional en La Paz, cerrada y resguardada por policías tras el violento intento de toma de otro sector de la misma organización movilizado en “defensa del proceso de cambio” y contra el perfil opositor al gobierno que se ha dado el grupo dirigente de la organización indígena numéricamente más grande de Bolivia.

Las divisiones en CONAMAQ

Las divisiones en CONAMAQ empezaron públicamente desde su alejamiento del Pacto de Unidad en 2011 y se han ido ahondando primeroconamaq con la participación a la marcha por el TIPNIS y luego con la propuesta de presentarse a las elecciones de 2014 en oposición al MAS. Con este objetivo la comisión política del CONAMAQ ha sellado un pacto con la CIDOB de Adolfo Chávez y con el Partido Verde (enésima costilla de lo que fue el MIR) entre cuyos dirigentes regionales hay quienes proponen al adenista Tuto Quiroga como candidato a la presidencia.

El gobierno alega que la ruptura del Pacto de Unidad y la deriva opositora de CONAMAQ se deben a los intereses personales de algunos dirigentes. Durante la marcha por el TIPNIS el propio Evo Morales denunció a Rafael Quispe – ex dirigente de CONAMAQ y actual dirigente de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas – de conspirar contra el gobierno en contubernio con la oscura oficina de asuntos indígenas de la Embajada de Estados Unidos.

No es misterio para nadie que dirigentes como Adolfo Chávez o el mismo Rafael Quispe se proclamen ya presidentes del Estado a lo más tardar en 2019, mientras otros, como Pedro Nuny se han pasado a la derecha de los Demócratas del gobernador de Santa Cruz Rubén Costas. Tampoco es misterio que el alejamiento de CONAMAQ y del sector de la CIDOB de Chávez se ha desencadenado a partir no solo de diferentes lecturas del proceso sino también como resultado de la lucha de estas organizaciones indígenas y de las ONGs que las apoyan para ganar mayor espacio en el mismo. Lucha legitima pero de ninguna manera resolutiva de la cuestión indígena.

Al fondo de la cuestión

Sin embargo tampoco el gobierno ha dado respuestas de carácter resolutivo a los problemas materiales de las comunidades indígenas. Los conflictos por sembradíos de quinua entre ayllus, las tensiones hacia la titulación individual de la tierra en respuesta a procesos mercantilistas y de estratificación social en las comunidades, las manipulaciones de las multinacionales amparadas en la autonomía indígena, la penetración de latifundistas y sociedades que comercian cuotas de carbono en las tierras comunitarias del Oriente. Ninguno de estos problemas ha encontrado solución real en la idealización del mundo agrario que se hace desde el MAS.

Es por estas razones que a pesar de todo lo antedicho el sector que tomó violentamente las oficinas de CONAMAQ es liderado por dirigentes opacados, algunos desconocidos oficialmente en sus comunidades o cuestionados por haberse convertido en concesionarios mineros. En cambio el arquiri – segunda autoridad – del CONAMAQ que busca recuperar su sede es Cancio Rojas, dirigente en primera fila en la lucha por la nacionalización del yacimiento de Mallku Khota, en nombre del cual se enfrentaron los originarios de las provincias Alonso de Ibañez y Charcas del norte potosino, divididos entre un sector cooperativista azuzado por la multinacional South American Silver y otro que exigía la reversión al Estado de la concesión minera.

La cuestión indígena y el movimiento obrero

Pero los indígenas no han encontrado tampoco en el movimiento obrero una alternativa real a los estereotipos idealizados de ONGs y neo-izquierdistas. Al contrario hay muchos ejemplos de conflictividad entre comunarios y mineros que defienden sus fuentes de empleo. El movimiento obrero se ha limitado a repetir – contradiciéndola en los hechos – la consigna de la “autodeterminación” que le sugieren de manera abstracta los lectores superficiales de Lenin entre sus filas.

Los marxistas defendemos la unión voluntaria y en condición de igual dignidad entre nacionalidades diferentes que, en la actual crisis del capitalismo, solo es posible acabando con este sistema. Los marxistas apoyamos el derecho de las nacionalidades oprimidas que se pongan este objetivo, a decidir sobre su autodeterminación, es decir, esto es, a separarse materialmente de la nación opresora conformando otro Estado. Pero en ningún momento seremos nosotros a señalar a las nacionalidades oprimidas la separación como solución de sus problemas, por el simple motivo que en las mismas nacionalidades oprimidas hay opresores cuyos intereses no deben ser confundidos con los oprimidos. Víctor Hugo Cárdenas fue el primer vicepresidente indígena acompañando nada menos que a Goni; ¿acaso el ser indígena lo hace “igual” a los que lucharon por liberarse del neoliberalismo?

En cambio en Bolivia tenemos el absurdo que mientras las organizaciones indígenas piden una autodeterminación que es más bien autonomía porque consiste en la posibilidad de consulta previa, reconocimiento de sus autoridades etc. pero en el marco del mismo Estado, cierta izquierda le propone de separarse de Bolivia. Una manera superficial de superar el debate sobre la cuestión indígena que solo sirve a deseducar a los cuadros y cubrir los temas más conflictivos entre comunidades indígenas y proletariado, desarmando a los unos y los otros.

Imperialismo y cuestión indígena  

Las autoridades originarias en lucha por la recuperación de la sede de CONAMAQ han anunciado también el recurso a la Convención 169 de la OIT de 1989 y a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas de 2007  para hacer valer sus derechos. Aunque estas herramientas legales han sido conquistadas con la lucha, su paulatina ratificación por parte del imperialismo (los propios EEUU anunciaron su firma a la “Declaración”) dice mucho sobre su verdadero alcance. El imperialismo que sigue “tolerando” la existencia del más grande campo de concentración del mundo, la Franja de Gaza para citar un solo ejemplo, reconoce los derechos indígenas, y no es por casualidad.

La verdad es que estos derechos han sido y siguen siendo utilizados por las multinacionales para sortear los intereses de los países económicamente dependientes del imperialismo, creándose canales propios de acceso a recursos estratégicos y así eliminando las posibilidades reales de emancipación de los propios indígenas. En Bolivia ejemplos de aquello son el pacto entre la multinacional REPSOL y la Asamblea del Pueblo Guaraní, o de las multinacionales San Cristóbal y Manquiri con los ayllus de las zonas de explotación minera.

¡Por una política de clase!

El sector afín al MAS reivindica el apoyo de 12 de los 16 suyus afiliados al CONAMAQ. Si el anunciado bloqueo de caminos se concretara517623 gd probando que esto es falso, como ya a simple vista y juzgando por una serie de hechos objetivos parece, el intento de toma violenta del CONAMAQ se retorcerá contra sus autores, los cuales habrían canjeado la posibilidad de proclamar a Evo y Álvaro como candidatos – proclamándose dirigentes – con el apoyo real de las bases indígenas. Al intentar forzar las puertas de las oficinas del CONAMAQ habrían abierto las puertas de las comunidades a los dirigentes opositores al gobierno.

La Corriente Marxista Internacional manifestamos nuestra más absoluta distancia de aquellos dirigentes que están llevando las organizaciones y la causa indígenas a los brazos de la derecha defensora del latifundio y de la extranjerización de la tierra que provocan conflictos entre colonizadores, campesinos pobres y originarios. Sin embargo consideramos que estas desviaciones sólo pueden combatirse con una política de clases y revolucionaria.

Por nuestra parte lo hacemos defendiendo ante el proletariado y la juventud la necesidad de hacer propias las auténticas reivindicaciones democráticas de los indígenas dentro de una perspectiva revolucionaria, anticapitalista y por completar el actual proceso con el socialismo; y defendiendo ante los sectores indígenas políticamente avanzados y el campesinado pobre la necesidad de acabar con el latifundio, las multinacionales y el Estado burgués como única vía para acabar con la opresión nacional y formar a los dirigentes a la altura de la lucha indígena.

En la coyuntura actual esto comienza del debate sobre la Ley Minera y de la lucha por el reconocimiento de las autoridades originarias elegidas por usos y costumbre y para que los organismos consultivos de la revolución agraria (COPEP) junto a los sindicatos, empezando por los de las empresas públicas, se conviertan en verdaderos organismos de dirección de la economía y de decisión sobre los patrones de desarrollo del país.