Partida doble (aguinaldo)

Billetes01REGISPartida doble es la registración de los movimientos económicos separando entradas y egresos. La asociación con el doble aguinaldo se nos ha ocurrido por la manera de representar a este sistema contable: una balanza que está en equilibrio cuando lo que va en el plato de los gastos es igual a lo que entra en el plato de los ingresos. Pero en las relaciones sociales la cantidad no es ni el único ni el más importante de los criterios.

La decisión de ampliar hasta abril de 2016 el plazo para el pago del doble aguinaldo pareciera una medida razonable de este equilibrio cuantitativo. La cancelación de este beneficio social está, formalmente, garantizada y al mismo tiempo las empresas pueden amortiguar lo que consideran un desembolso excesivo. Pero lo que esto significa es que el doble aguinaldo cesa de ser una “recompensa” por resultados obtenidos a lo largo del año que acaba, para ser subordinado a una reorganización de la producción – es decir mayor explotación – que lo haga sostenible de aquí a cuatro meses.

Con algunos gruñidos y/o apelando a un “sentido de responsabilidad” que es siempre la justificación de una renuncia, la COB aceptará este pago diferido. No podría hacer otra cosa. Forzar la mano sobre un tema objetivamente secundario después de haberse disciplinado en todo al gobierno en nombre de un invisible “liderazgo revolucionario” de la COB sería incomprensible a las masas, para las cuales “doble aguinaldo” es antes que todo el precio aumentado de una serie de servicios (transporte, comercio etc.) por unos días de diciembre.

Pero esta no es la única razón. La COB ha aceptado lo que el MAS y el gobierno han aceptado o pregonan: que el interés de los trabajadores está supeditado al de las empresas y los empresarios, que no existe espacio de autonomía política de la clase obrera. Algo que resultará siempre más difícil de sostener con la crisis. Dicho sea de paso: cómo, a través de cual dinámica concreta y con cuales resultados, esta ausencia de autonomía política del movimiento obrero debería preparar el “salto al socialismo” es un misterio de la fe inexplicable del cual la historia nuestra y mundial ha demostrado la falsedad ideológica.

Políticamente la decisión que el gobierno ha tomado ahora y no en los años pasados donde hubo iguales pedidos empresariales, se interpreta de una sola manera: asegurada la lealtad incondicional del movimiento sindical, el gobierno abre a la conciliación con la burguesía de la misma manera que busca atraer la inversión extranjera garantizándole “adecuados” márgenes de lucro y seguridad jurídica. Al mismo tiempo prepara los ánimos de los trabajadores a la posibilidad, bastante probable, que en 2016 no habrá este beneficio por efecto de la crisis. No es entonces equilibrio lo que se busca sino inclinar la balanza del “otro lado”. Algo que no será fácil de mantener para una COB cuya lealtad es el escandaloso congelamiento de su vida democrática interna, la prórroga indefinida de sus dirigentes etc.

El doble aguinaldo es una medida que definimos tan justa y necesaria cuanto insuficiente. Hoy en día no tenemos realmente proporcionalidad en la distribución de beneficios y sacrificios, es decir no hay “bien común”. Como el ministro Arce se ha esforzado repetidamente de demostrarnos y cualquier estadística oficial comprueba, la cuota parte porcentualmente mayor de la financiación del Estado viene de impuestos internos, principalmente los que gravan sobre el consumo y el bolsillo obrero. Por otro lado más de un 52% de la riqueza nacional sigue apropiada en la forma de lucro.

Por esto mismo el doble aguinaldo es insuficiente. En primer lugar porque esta medida redistributiva beneficia a un porcentaje minoritario de la población y de la misma clase trabajadora. Los temas pendientes son el salario, sobre todo para los jóvenes y todos aquellos sectores retribuidos con un salario mínimo que no cubre las necesidades básicas, y la estabilidad laboral en un país donde la mayoría trabajadora es precaria. En segundo lugar porque existe un límite físico a cualquier redistribución: si inversiones y estabilidad económica siguen dependiendo de la iniciativa privada, la cuota de la renta nacional apropiada por los capitalistas – que de igual manera no invierten – no puede ir por debajo de ciertas rayas.

Lo que hace la crisis es demostrar que el problema del capitalismo no está en la distribución de la riqueza sino en la forma como se produce. Para prepararse a su impacto la COB debería contrabalancear las presiones empresariales replanteando los temas mencionados (salario, estabilidad laboral e inversiones productivas) en una batalla por la sindicalización y para convertir al movimiento obrero en autentico referente social de todo el pueblo pobre y trabajador. Pensar que teniendo un fiel de la balanza forjado del mismo material de nuestro plato “pesamos más”, va contra cualquier ley de la física. Este indicador está ahí arriba y nada puede cuando del otro lado el peso se hace cualitativamente mayor.