Carta abierta al Sindicato Minero de San Cristóbal, de Illapa, a la FSTMB y a la COB sobre el conflicto en Potosí

fstmbCompañeros mineros y trabajadores. Nos dirigimos a ustedes para expresarles nuestra decepción y desacuerdo con la posición que han asumido frente a la lucha del pueblo potosino. Declararse en emergencia para defender sus “fuentes de empleo” de las amenazas de COMCIPO de tomar las minas como con la Empresa Manquiri, es defender a las multinacionales y abdicar al papel dirigente que solo ustedes están en condición de jugar para dar claridad a reivindicaciones populares auténticas que son hoy distorsionadas.

Como hemos explicado el movimiento se origina en el seno de una burocracia cívica que en la radicalización de la movilización encuentra su último recurso para superar el obstáculo interno de organizaciones pro-oficialistas y defender su prestigio. Esto ha dado a un pueblo pobre extremadamente necesitado y azotado por la crisis la oportunidad de manifestar una rabia acumulada. Y ha allanado el camino a una derecha que, sin referentes nacionales, busca afianzar liderazgos locales disputando a la propia burocracia cívica la titularidad del movimiento y sus reivindicaciones.

Todo esto explica porque exista una siempre más profunda distancia entre el pueblo movilizado en las calles y sus dirigentes. Comerciantes, minoristas, desocupados, subempleados y vecinos piden principalmente empleo, salud, atención del gobierno y la nacionalización de las minas operadas por multinacionales. La consigna “Potosí Federal” es la manera de expresar políticamente estas necesidades, la que ha aunado el pueblo en ausencia de grandes luchas obreras y mineras.  Los dirigentes cívicos en cambio piden ser atendidos por el gobierno para debatir los avances de un pliego petitorio de 26 puntos que combina reivindicaciones insuficientes con otras realmente intranscendentes. Esta distancia marcará el futuro del movimiento.

Las imperfecciones del programa que se reivindica en las calles son el resultado de la composición social de clase media empobrecida de este movimiento. El pueblo con su sabiduría ha individuado en la nacionalización de las minas la verdadera solución de sus problemas, pero sin la dirección consciente de ustedes trabajadores mineros, le ha dado a esta consigna un valor regionalista que lleva a las mismas confrontaciones en el campo popular que la oligarquía oriental pretendía provocar con el movimiento separatista de 2008. Es por esto que una pequeña organización como la nuestra ha decidido no dejarse arrollar por este rio revuelto y apelar directamente a ustedes.

Compañeros mineros; ustedes dicen que “una medida de esta naturaleza [la toma de las minas], sin haber sido consensuada, es un atropello que afecta a nuestros derechos laborales”. De hecho si la toma de la Minera Manquiri hubiera sido liderada por los trabajadores, esta empresa no estaría durmiendo presidiada por comisiones de movilizados, sino que estaría trabajando en beneficio de los trabajadores, del pueblo y de su unidad revolucionaria. Pero esto es responsabilidad de ustedes compañeros.

Compañeros mineros; movimientos como el que se está suscitando en Potosí son un adelanto de lo que se depara para Bolivia con el agudizarse de la crisis y por el no haber transcendido la propiedad y el Estado burgueses. El pueblo lucha por sus necesidades mientras el gobierno busca prolongar un modelo económico haciendo concesiones siempre más significativas a agroindustriales, multinacionales, banqueros y empresarios. Si el pueblo encuentra solo frenos en los que deberían ser sus aliados y dirigentes naturales, dirige su mirada hacia otros lados. Esta es la dinámica real de los procesos que ustedes están viendo expresada con la misma claridad con la cual ven lo inútil que es el tener diputados obreros para que le den la espalda al pueblo.

Compañeros mineros y trabajadores; apelamos a su tradición revolucionaria. Apelamos a sus intereses inmediatos afectados por la crisis, cuya solución reside exclusivamente en la nacionalización bajo administración obrera de todo el potencial minero del país para redistribuir recursos que sirvan a fortalecerlo eliminando burocratismos. Su deber es dar alternativa al pueblo no darle la espalda. Su deber es liberarse de estos dirigentes que los tienen paralizados y los hacen objeto de la rabia popular como en la toma de la COD potosina a cambio de unos curules y el prestigio de unos encuentros mundiales donde el discurso revolucionario se vuelve palabrerío.

El pueblo que en Potosí hoy se ha aunado al grito de “Potosí Federal” es el mismo que luchó en 2003 y 2005 por el “cambio”; no es cierto que solo el regionalismo pueda moverlo de su inercia. Este pueblo es su aliado en la lucha por la completa nacionalización de la minería desde Colquiri a San Cristóbal, o será, como otras veces ocurrió en la historia, su enemigo más encarnizado.