Las luchas en COTAP y MANACO: es necesaria otra estrategia sindical

Desde hace semanas los trabajadores de la cooperativa telefónica de Potosí (COTAP) y de MANACO en Cochabamba ocupan sus respectivas plantas y oficinas de trabajo. Se trata de dos luchas que tienen mucho en común, a partir del hecho de involucrar a sindicatos de gran tradición y peso dentro del movimiento obrero organizado, lo cual, sin embargo, no está moviendo a la dirección de la COB de su fundamental inercia.

La crisis de COTAP

La crisis de COTAP viene de lejos: malas gestiones, incapacidad de invertir para sostener la dura competencia de las nuevas tecnologías, corrupción interna. Sin embargo desde hace meses los nuevos gerentes llevan adelante una cruzada en contra de los trabajadores y sus salarios, responsabilizando al sindicato de la situación de la cooperativa. La exposición de las planillas salariales ha invisibilizado las denuncias del sindicato a los ojos de los socios, ellos mismos trabajadores sin el poder de negociación de los de las empresas de servicios que representan, junto al magisterio, la columna vertebral del sindicalismo en la capital potosina.

En las próximas horas esta lucha podría solucionarse después de más de dos semanas de huelga y toma del edificio central de la cooperativa. El Concejo de Administración parece haber cedido sobre la reincorporación de cuatro trabajadores despedidos y el pago de los bonos de producción y antigüedad. Esto se debería a que el amparo constitucional demandado en contra de los trabajadores para viabilizar la anunciada masacre blanca habría sido rechazado. Sin embargo el Concejo sigue en la línea de exigir al sindicato una reestructuración de la cooperativa y negándose a calcular el bono antigüedad sobre la base de tres salarios, como ocurría en COTAP hasta ahora.

La lucha en MANACOmanaco

En MANACO los trabajadores recurrieron a la medida extrema de la toma de la planta exigiendo el cumplimiento de un laudo arbitral que dispone la reapertura de la curtiembre, una sección terciarizada con perjuicio de quienes, al cambiar de funciones, vieron afectadas su estabilidad laboral y conquistas salariales. Pero la preocupación de los trabajadores va más allá: se teme que el cierre de la curtiembre, sección fundamental en la producción de calzados, sea preludio a un redimensionamiento de la empresa.

La propiedad ha apelado la decisión del juez. El Ministro del Trabajo Trigoso expresa sus preocupaciones sobre la intención de la propiedad de MANACO de cerrar paulatinamente la empresa para convertirla en simple comercializadora. Estas elocuciones del Ministro, no balanceadas con ninguna advertencia a la propiedad de MANACO, suenan como una amenaza a los trabajadores para que reconsideren sus peticiones y reflejan las presiones de la Federación de Empresarios de Cochabamba que en el conflicto de MANACO señala “falta de seguridad jurídica” que comprometería las inversiones y exige al Estado de no entrometerse en la gestión de las empresas, en sus decisiones sobre que secciones abrir o cerrar, lo cual, desde el punto de vista de las leyes burgueses vigentes, es su derecho.

El papel de la COB

Cualquiera que sea la solución que se encuentre a estas luchas, es evidente que será solo temporánea. La crisis en COTAP es un hecho como lo es la intención de sus actuales dirigentes de cargarlas sobre los trabajadores y en el caso de MANACO si las voluntad de la propiedad es de ir hacia “el cierre paulatino” de la producción pues hay ya antecedentes de empresas “históricas” en el panorama industrial nacional (Hilandería Santa Mónica, AMETEX etc.) que lo lograron.

Esto quiere decir en primer lugar que ya no es posible hacer sindicato de manera simplemente corporativa, sectorial, y lo será siempre menos con el avanzar de la crisis. Incluso con un “gobierno amigo” nadie en un Estado burgués puede imponer a un empresario de mantener lo que no considera lucrativo. En MANACO y COTAP se han levantado problemas de carácter general: estabilidad laboral, planes industriales, salario, terciarización etc. Sobre estos temas la COB debe construir una ofensiva de la clase obrera que ataque a la colaboración de clases, reivindicando el fin de la precariedad y la terciarización y un Contrato Nacional Colectivo por categoría de empleo para promover igualdad salarial, para sindicalizar y atraer a la lucha a las amplias masas laborales precarizadas del país.