La descentralización de ENATEX y el papel de la COB

En base a la información que se ha filtrado de las reuniones entre los representantes de los trabajadores y la nueva Ministra de Desarrollo Productivo, el “plan industrial” del gobierno para el relanzamiento de la empresa estatal prevé la constitución de cuatro sociedades autónomas administrando las respectivas plantas de ENATEX. Es decir la muerte de ENATEX como empresa única de todo un ciclo productivo, sin resolver sus verdaderos problemas.

Desmembrar ENATEXenatextelas

Actualmente el ciclo productivo de ENATEX parte de la producción de hilados, pasa por la fabricación de telas y acaba con la confección de prendas y su respectiva comercialización, todo dividido en las cuatros factorías y las tiendas que componen esta empresas. Desmembrar ENATEX quiere decir que cada parte del ciclo productivo tendrá autonomía, tendrá que buscarse mercados y proveedores propios: la hilandería buscará sus materias primas, las telas podrán hacerse con otros hilados no fabricados en ENATEX HILASA, lo mismo la confección.

Entre las cuatro plantas descentralizadas se establecerían transacciones comerciales independientes. Así si hay dificultad en la hilandería no se afectaría necesariamente telas y confección y sucesivamente. Se deduce entonces que este plan no apunta a solucionar los problemas de la industria de textiles sino a resaltar en cuales segmentos se concentran, es decir, en fin, agudizarlos. El resultado inmediato de este redimensionamiento de ENATEX será la ruptura de la unidad sindical, con la seguridad que después y sin excepción alguna cada uno de los actuales segmentos productivos será obligado a arreglársela con sus problemas.

Que luego esto se buscará hacer con el consenso formal de los trabajadores – como con los retiros en Huanuni – solo prueba la disyuntiva que afronta la clase obrera ante un gobierno que requiere siempre más de su apoyo para enfrentar la desfavorable coyuntura económica: canjear algunas concesiones más o menos trascendentes que la dividan y disciplinen para cargar con el peso mayor de la nueva situación o aprovechar de los espacios que se le ofrece para defender con autónoma estrategia político-sindical, un programa de clase independiente a través del cual emanciparse a sí misma y al conjunto de la sociedad.

Los problemas de ENATEX

La supuesta mayor eficiencia productiva que el plan industrial propuesto por el gobierno induciría en ENATEX, no puede medirse sin tomar en cuenta la naturaleza pública de esta empresa. Si se revisan las rendiciones de cuenta en la página oficial de la firma estatal – que obviamente llegan al 2013 – se notará su redacción al puro estilo burocrático, donde el análisis objetivo de los problemas es sustituido con un conjunto embriagador de datos en Power Point para llegar al clásico “misión cumplida, jefe”. De hecho uno de los problemas de ENATEX ha sido justamente su gestión, sobre la que pesan las evidentes incapacidades señaladas por el propio Evo Morales y las denuncias de manejo clientelar hechas en pasado por los trabajadores. Este problema ahora se multiplica potencialmente por 4 con la descentralización de ENATEX.

El plan industrial no afronta ni este ni las demás dificultades de la empresa. Uno de los objetivos para la creación de ENATEX fue de “incentivar la producción de algodón en el sector agrícola de nuestro país”, sin embargo esta ha decaído a un tercio de la de 2004 [1], así como la superficie cultivada para este insumo, y el aumento de precios de las materias primas y su escasez han sido una causa determinante de la crisis de ENATEX. La responsabilidad de este fracaso no recae sobre la empresa nacional, sino sobre la liquidación de la reforma agraria que se ha detenido a la puerta de las aproximadamente 40 millones de hectáreas de la gran propiedad agroexportadora, a la cual se siguen haciendo concesiones, limitando cualquier posibilidad de planificación.

Sin embargo el detonador de la actual situación ha sido la crisis en las ventas, la cual no se refiere solo a las exportaciones sino en primer lugar a las dificultades en el mercado interno. Como declarado por un funcionario del área comercial las ventas nacionales han disminuido de más de un 70%. Esto tiene a que ver con las 8000 toneladas de ropa usada que se estima sigan ingresando al país, pese a las prohibiciones, pero también con las políticas industriales implementadas por las sucesivas gerencias de ENATEX.

En un país donde vestir ropa europea, argentina o brasilera es sinónimo de un estatus social mientras el pueblo pobre rebusca en la ropa americana, la contratación de una afamada diseñadora, cuyas capacidades no están aquí en discusión, es solo humo en los ojos cuando se necesitaría relanzar la empresa conquistando segmentos populares del mercado nacional con ropa de calidad y a un precio accesible. 

La realidad es que semejante plan productivo y de relanzamiento de ENATEX como empresa nacionalizada, no puede ser llevado adelante sin una adecuada capitalización de la empresa, cuya productividad se resiente de falta de inversiones, y sin la participación activa, es decir la administración obrera. Solo cuando administración y producción coincidan, los problemas de la empresa se podrán ver y resolver de manera democrática y con el esfuerzo de sus trabajadores, que no deben defender prestigios de gerentes. Así la factoría estatal sería ejemplo para el conjunto de la clase obrera y no, como se está convirtiendo ahora, pretexto para los abusos de la patronal. En esto consiste la defensa de ENATEX y el papel que en esta debería jugar la COB.

El papel de la COBenatex1

En el último periodo la COB ha arrancado algunas concesiones al gobierno, en tema salarial como en la reducción de la edad para jubilarse en trabajos insalubres. Por otro lado el viceministro Rada, que ya hace poco planteó la nacionalización de la gran minería multinacional como salida a la crisis, ha adelantado una propuesta que vería la COB como fiscalizadora del Fondo Indígena para superar la crisis de este. Para algunos este es el triunfo de una línea política y el inicio del “poder obrero”. Nos parece una enorme ingenuidad. 

Si no cambia la orientación general de colaboración de clases, todas las casillas ocupadas en un determinado momento son fugaces. Ayer el gobierno movilizó a su base campesino-indígena contra la COB, hoy se apoya en la COB para sobrellevar evidentes tensiones con la primera, que las elecciones pasadas y próximas han apenas vislumbrado. Hoy se pide a la COB fiscalizar el Fondo Indígena y continuando así mañana tal vez se pedirá a los cooperativistas de fiscalizar las cuentas de Huanuni. Todo para que los fiscalizadores de todos queden funcionarios de gobierno de cuyos engaños, para utilizar las palabras de Evo Morales, nos entendemos solo cuando estallan crisis como ENATEX.

En vez de dejarse seducir por estos nuevos cargos, la COB debería defender que sea la base campesino-indígena la que administre un Fondo Indígena restructurado para que ya no atienda reclamos locales siendo fuente de corrupción sino como parte de un plan consensuado de profundización de la reforma agraria, liquidación del latifundio y fortalecimiento respectivo de la producción comunitaria por la soberanía alimentaria y la recuperación de cultivos en desuso. En vez de debatir sobre porcentajes de aumento salarial, se debería dotar el movimiento sindical de consignas y campañas de movilizaciones contra la precariedad laboral, que hace que estos aumentos lleguen a una parte reducida de la clase obrera, dividiéndola.

La discusión sobre el relanzamiento de ENATEX, por las mismas características de esta empresa y la amplitud de su ciclo productivo, permitiría levantar todas estas cuestiones a través de las cuales viva la independencia de clase de la COB y se fortalezca el ente matriz de los trabajadores como frente aglutinador de las luchas. O juega este papel, en ENATEX y las diferentes cuestiones, o la dirección de la COB  se va acomodando sobre la tapa de una olla destinada muy pronto a calentarse. 

 

 


[1]En 2004 la superficie cultivada a algodón era de 9.500 Ha, que se han reducido a 3.804 en 2013. Asimismo la producción ha decaído de 6.374 a 2.617 toneladas métricas en el mismo periodo (Fuente: Instituto Nacional de Estadística).