¡Por una COB protagonista de las luchas que se vienen!

La censura internacional al recurso del MAS para habilitar a Evo Morales y todas las autoridades electas de Bolivia a una posible reelección indefinida ha llegado inexorable, dejando “despavorido” al ministro de justicia Arce. El 10 de octubre, aniversario del fin de la dictadura, la oposición calentará motores concentrándose en todas las principales plazas del país.

evo mitmaLa misión diplomática enviada a la OEA para explicar las razones del MAS ha regresado registrando la abierta hostilidad de los adversarios internacionales al gobierno y los reproches de sus aliados como El Salvador. Como el recurso para eliminar límites a la posibilidad de postular a cargos públicos se basa justamente en una interpretación de la carta fundamental de la OEA, los temores del ministro Arce son más que justificados.

Después de los representantes del gobierno, una reunión de embajadores invitados por EEUU ha escuchado las protestas de delegados de la oposición contra lo que esta define un “golpe constitucional”. Tal como se podía esperar, el recurso del MAS está dando a la oposición la ocasión para invocar la presión internacional contra el gobierno boliviano.

Sobra decir que ni a la OEA ni a la oposición le importa realmente del “soberano”. Los opositores que fueron a Washington, sede de la OEA, son los mismos que promovieron un levantamiento subversivo para borrar de un plumazo al 57% de electores que en referéndum vinculante de 2006 le dijeron no a la autonomía regional para decirle no a las oligarquías. La violación de aquel mandato referendario no causó obviamente ningún pasmo entre los mediadores internacionales de la OEA y también de UNASUR.

Si esta gente puede seguir arrogándose la representación del voto del 21 F es solo porque el MAS le sigue atribuyendo una victoria mal habida con el escandalo Zapata para no reconocer que aquel referéndum marcó la derrota de la política de utilizar a Evo Morales para desmovilizar al movimiento de masas sobre el cual apoya.

El 21 F Evo Morales perdió 600 mil votos distribuidos en todos sus bastiones electorales, desde Achacachi al Chapare, y el No se aventajó por poco más de ciento treinta mil votos. Estos últimos están aritméticamente concentrados en el castigo infligido al MAS por Potosí, que, después un mes de paro cívico, vio al vicepresidente del gobierno al cual entregaba un consenso casi absoluto correr en socorro de la multinacional minera cuya planta era ocupada por los vecinos entre reclamos de nacionalización.  

En vez de debatir políticamente sus errores, el MAS persevera cínicamente en ellos. Días antes de celebrar el antiimperialismo del Che, Evo Morales escribió una carta pública a Ángela Merkel en ocasión de su triunfo electoral deseándole de “seguir construyendo una Republica más prospera, justa y solidaria”. Un intento tan torpe cuanto inútil de cautivarse el beneplácito a la reelección en Bolivia y el exterior, sacrificando a los millones de migrantes y trabajadores alemanes y europeos víctimas de la austeridad y de la defensa del capital financiero, para nada justa y menos aún solidaria, que la Merkel representa.

La clase obrera generalmente ve las cosas de un punto de vista pragmático. Esto significa, en primer lugar, que en una situación como esta, donde simplemente se le pide no hacer nada ni se ve un ápice de sus razones y necesidades, el grueso de la clase obrera quedará a la espera de lo que sucede, algunos cediendo a la presión de la opinión pública y los elementos más conscientes tratando de entender que le viene con el fallo del TCP.

En estos momentos el papel de una dirección es decisivo para preparar a la clase trabajadora a todos los escenarios posibles. El grupo dirigente de la COB en cambio ha hecho pública una resolución en la cual denuncia el “golpe constitucional” y alerta la clase obrera a defender la democracia. Introducen el lenguaje de la derecha al debate sindical, haciéndose eco de sus movilizaciones, para ajustar cuentas con la burocracia masista al interior de los sindicatos.

Como ya dijimos, no se trata de embellecer la maniobra del MAS agitando el fantasma de la derecha. Hoy por hoy si esta volviera al poder empezaría poniendo un freno al gasto público como “sugiere” el FMI, justificando tal vez los recortes con la introducción de una forma de federalismo fiscal para pasar la papa caliente a las administraciones descentralizadas y multiplicar los frentes de luchas, debilitándolas. Sin embargo el “ajuste limitado” del MAS, con recortes presupuestarios, despidos de trabajadores precarios en la administración pública, pérdida de beneficios consolidados, freno a las iniciativa parlamentaria obrera y concesiones a la patronal, es justamente lo que está preparando el retorno de la derecha. 

Además el MAS que llegara a habilitar a Evo así como pretenden hacerlo, sería un partido endeudado con todos los tránsfugas, dirigentes sociales y autoridades electas dispuestos a vender el alma para permanecer al poder. Los primeros acreedores serían en este caso los dos diputados opositores que han firmado el recurso constitucional junto a los oficialistas. De hecho uno de ellos ya ha públicamente declarado esta ambición. Seguirán concejales, asambleístas, alcaldes. Un partido así, destinado a mortificar aún más a sus bases, es una herramienta inservible para la militancia.

Las opciones actualmente son estas: si el TCP fallara contra la habilitación de Evo Morales a otra elección consecutiva, entusiasmaría a una derecha en ascenso y entregaría el MAS a un futuro de divisiones explosivas y el país a la incertidumbre. Si pero se pronunciase a favor de la repostulación indefinida, aceleraría la polarización social en el país con un gobierno desgastado e incapaz de asumir la necesidad de cambios reales de ruta. Esta es la perspectiva a la cual debería prepararse el movimiento obrero organizado.

Necesitamos una COB capaz de constituirse en referente para las masas desencantadas y críticas con los errores del llamado “proceso de cambio” pero dispuestas a oponerse a un retorno de la derecha. La COB debería empezar a organizarlas, denunciando la hipocresía de la oposición nacional e internacional al gobierno y convocándolas a participar a asambleas sindicales territoriales que debatan un programa de lucha para dar una salida a la izquierda a la situación política y económica que vivimos. Una COB que habla como la derecha, en cambio, no sirve ni a la defensa de la democracia a la cual hoy nos llama.