Por qué no habrá segundo aguinaldo y cómo defender nuestras conquistas

1640230216El tan esperado anuncio del INE sobre el crecimiento económico ha confirmado nuestros pronósticos: este año no habrá el segundo aguinaldo. Este beneficio vinculado al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) que se proponía redistribuir la riqueza del país, se muestra ahora por lo que es: un incentivo que los trabajadores pierden no por su menor “esfuerzo” o contribución al país, sino cuando la crisis capitalista amenaza las ganancias empresariales y pone estas por encima de cualquier otra necesidad social.

¿Datos reales?

El 4,43% de crecimiento de la economía relevado por el INE, a céntimos del 4,5% que hubiera permitido la cancelación del doble aguinaldo, nos parece realmente poco creíble. Con esta cifra no habrá este beneficio social, sin pero que el hecho genere alarmas sobre el estado de salud de la economía. ¿Cómo no pensar que haya sido este mensaje final a engendrar la relevación del INE y no al revés?

Hay muchas estadísticas del mismo INE y otras que dan cuerpo a nuestras dudas. En 2016 ha habido una reducción considerable del techo presupuestario de las gobernaciones, que llegan hasta el pico del 43% de Tarija. Los presupuestos para 2017 son incluso peores y despidos por porcentajes que van del 13 al 20 por ciento del personal de planta, también en la forma de la no recontratación de eventuales, han sido anunciados en todas las administraciones descentralizadas. Siendo el gasto público el revulsivo de la economía en los últimos años, es inevitable que su disminución afecte el crecimiento general.

En cuanto a la llamada “economía real”, es decir los sectores productivos, todos los principales indicadores dan cuenta de una tendencia que no ha sido revertida. Después de años de superávit continuos y holgados, en 2015 Bolivia ha acumulado un déficit comercial con el exterior de más de 854 millones de dólares. Siempre en 2015 se aprobaron un 16% menos de permisos de construcción con relación a un ya contraído 2014, con el extremo de Santa Cruz de la Sierra, otrora locomotora del sector, que pasa de 1,5 millones de permisos a poco más de 300 mil, índice claro de una más marcada ralentización en el futuro próximo.

El “Esfuerzo por Bolivia”

57edc464b2a67Por primera vez en años creció el desempleo al 4,5%, señalando el frenazo en los sectores no tradicionales. Cabe recordar, como ya analizamos en otras ocasiones, que este porcentaje debe ser tomado con mucha cautela y escepticismo. De hecho la tasa de participación, es decir el porcentaje de personas que trabajan o buscan activamente un trabajo sobre la cantidad de personas que tienen la edad para hacerlo, ha ido paulatinamente decreciendo en los últimos años, según el mismo INE, y esto en particular entre los sectores más vulnerables, como mujeres y jóvenes. Es lo que siempre ocurre cuando la economía va hacia la crisis: hijos que no encuentran trabajo y mujeres que deben quedarse en casa. Aquí se encuentra la base material del incremento de los fenómenos de violencia de género y juvenil.

Por otro lado, hasta 2014, en una tendencia que los mismos factores de ralentización de la economía habrán sin duda reforzado en 2015 y lo que va de 2016, tenemos un incremento de horas trabajadas por semana. Finalmente mientras en casi 10 años la cuota de la riqueza nacional destinada a los salarios ha quedado prácticamente invariada, la que es acaparrada por la patronal ha crecido en porcentajes absolutos y relativos mayores. Sin embargo la participación del sector privado a las inversiones productivas no ha sido coherente con estos índices de distribución de la riqueza: si hasta antes del ciclo del gobierno del MAS, en un periodo de débiles crecimientos de la económica, las inversiones privadas llegaron a ser hasta el 77% del total, desde 2006 hasta ahora han ido decreciendo del 49 al 41 por ciento.

Todo lo anterior se resume en una afirmación y una pregunta. El esfuerzo por Bolivia de los trabajadores ha sido constante y creciente, pero: ¿Puede un país como el nuestro permitirse este desvío de sus riquezas hacia los bolsillos de una clase, los explotadores, que acumula con fines simplemente especulativos?

El “compromiso social por Bolivia”

El doble aguinaldo fue instituido como una especie de compromiso social por el crecimiento económico de Bolivia, es decir, esto es, una herramienta de colaboración de clases. Al condicionar su cancelación a un umbral de crecimiento del PIB, se quería por un lado incentivar económicamente a los trabajadores y por el otro exigir del empresariado una contribución para sostener la demanda final de bienes y servicios, generando un círculo virtuoso en la economía nacional. En fin la misma creación del doble aguinaldo con estas características es el reflejo de las ilusiones reformistas de poder alejar las contradicciones propias del capitalismo con la intervención del Estado por el lado de la distribución de la riqueza. Como no es esta la razón de la crisis, cuando esta empieza a aflorar, las posibilidades de compromiso social son remplazadas por la lucha de clases abierta.

La savia del capitalismo es la extracción de cuanta más riqueza de cuantos menos trabajadores. Este impulso a la constante innovación en maquinarias etc. para sostener la competencia reverbera en las tendencias por un lado a la sobreproducción en los sectores clave de la economía, por el otro a la caída de la tasa de beneficios, que son el producto de la explotación laboral del trabajo humano. Para contrarrestar estas tendencias el capitalismo se ha, históricamente, ampliado a todo el globo, con un entrelazamiento tal de las economías que cualquier hipótesis de poder enfrentar a los poderíos mundiales con alianzas estratégicas de países para marchar a contramano de la crisis generalizada está destinado al fracaso.

La desaceleración de la economía boliviana se deduce de todo esto. Los factores internacionales como la caída del precio de las materias primas pesan indudablemente, pero esto no es más que el efecto de no haber roto con las contradicciones del capitalismo erigiendo a nuestro país como ejemplo de superación de las mismas, confiando en cambio en una supuesta eficiencia del mercado en la asignación de los recursos disponibles combinada con la intervención estatal en los sectores que el empresariado descuida, como las infraestructuras y el apoyo a la demanda interna.

La perspectiva política de sostener la formación de una burguesía separada de las formas más parasitarias y retrasadas de dominio social, como el latifundio, y entonces capaz de desempeñar el papel activo de clase dirigente a través de inversiones productivas, demuestra su falacia en la conmistión de intereses con las multinacionales que emergió de la huelga del cooperativismo minero; en las concesiones que se siguen haciendo a la gran propiedad agraria fundamentalmente intacta; así como en la prevalencia generalizada del consumo de bienes de lujo (evidenciada en los datos sobre importaciones), del comercio en lugar de las inversiones industriales; y en el déficit productivo que seguimos manteniendo en todos los sectores no tradicionales. Aunque la prudencia en el gasto público, financiado no con el endeudamiento sino con la reapropiación de una parte del excedente de las materias primas, da a nuestro país unos siempre más sutiles márgenes de maniobra para enfrentar la crisis, el fracaso de esta perspectiva política no autoriza a pensar que Bolivia haya madurado autónomas capacidades de reacción al escenario internacional adverso.

Perspectivas de la lucha de clases

ampliadocobLa no cancelación del doble aguinaldo se suma a la siempre más larga lista de huelgas particulares por violación de derechos laborales, desconocimiento de sindicatos y para enfrentar medidas que apuntan a la intensificación de la explotación laboral, particularmente, aunque no solo, en el sector fabril. En lo político es un capítulo más de las siempre más profundas concesiones del gobierno a la burguesía nacional y las multinacionales con el fin de proteger sus beneficios, que han tenido el efecto de enfriar ánimos y sembrar la pasividad o la abierta contrariedad al MAS registrada en los últimos ciclos electorales en su base social obrera y campesina. La posibilidad que se reenciendan conflictos regionales, sobre los cuales la derecha juega con el tema del “pacto fiscal”, ejercerá aún más presiones sobre la clase obrera organizada.

Para la burocracia de la COB la noticia que este año no habrá doble aguinaldo llega como un balde de agua fría, después de los mal digeridos acuerdos por la contención salarial y la negativa a poner de pie un plan de lucha nacional contra la crisis que tuvo su más deshonrosa página en la traición a los trabajadores de ENATEX y la indisponibilidad a utilizar esta lucha como eje articulador cuando las condiciones así lo permitían. Esto inevitablemente hará retroceder el debate sindical al nivel principista de la definición de este como gobierno antiobrero o su defensa como expresión del antiimperialismo popular ante los ataques de la derecha.

Nuestro propósito de los marxistas en cambio es el de organizarnos entre las capas más políticamente conscientes del proletariado, el movimiento campesino, indígena y la juventud para contrarrestar la decepción, que es un arma de la derecha, y ofrecer al activismo político una plataforma de lucha por el programa revolucionario cuya necesidad se extrae de la misma lección del cambiante escenario nacional e internacional.

Este consiste en que solo remplazando la anarquía capitalista por la democracia socialista, es decir expropiando bancos privados, latifundios y grandes empresas y sometiéndolos a la administración de obreros y pueblo pobre, ejercida de manera directa desde la más pequeña asamblea de barrio hasta la asamblea nacional de todos los barrios, será posible concentrar los recursos necesarios para enfrentar la crisis y defender, profundizándolas, todas las conquistas políticas y sociales que, en el anterior periodo de bonanza económica, fundaron el consenso social alrededor del llamado “proceso de cambio”, como el análisis sobre el doble aguinaldo demuestra.

En lo sindical esto significa empezar por una lucha por conquistar sindicato por sindicato al objetivo de las nacionalizaciones sin indemnización y bajo control obrero; por emancipar la lucha de clases de un tutelaje estatal que no protege – como por ejemplo en ENATEX y la CNS – eliminando todo el papeleo por el reconocimiento de sindicatos y fueros; por el pase a planta de todo trabajador eventual y una ley contra los despidos y por el Contracto Nacional Colectivo por Categoría de Empleo renovable anualmente que sea la sede en que todos los trabajadores de una misma rama de la economía negocien aumentos salariales directamente con la patronal, acabando con la competencia entre obreros y fortaleciendo el sindicalismo. Es esta la manera de prepararse a la nueva fase, que todo deja suponer será de más intensa lucha de clases.