Balance y estrategia de la lucha contra el cierre de ENATEX

La huelga de 24 horas proclamada por la COB contra el cierre de la estatal ENATEX y el despido de sus más de 900 trabajadores, arranca hoy demostrando una vez más las grandes potencialidades unificadoras de esta lucha y la falta de determinación de la burocracia sindical a la hora de asumir todas sus consecuencias políticas.

marchaCOBAl momento de escribir esta nota hay ya puntos de bloqueo en algunas ciudades del eje troncal, como Oruro y Cochabamba, paro de actividades de salubristas, magisterio urbano y de algunos sindicatos fabriles. La marcha en La Paz, coordinada con la llegada de la comitiva de, principalmente, fabriles que avanzó hacia la sede de gobierno desde Caracollo, se anuncia masiva, con la participación de trabajadores del sector público, fabriles, constructores, ferroviarios y representaciones de los 78 sindicatos mineros, sector en cual sin embargo no se determinó paro de actividades.

El Ministro del Trabajo Trigoso ha declarado esta huelga ilegal, anunciando descuentos al salario de quienes acaten la medida. Además de querer intimidar a la clase trabajadora, este hecho demuestra en primer lugar que la estatización de empresas y sindicatos no es de por sí garantía de ninguna mejora para los trabajadores, enfrentados al más “eficiente” patrón capitalista, el mismo Estado, y sienta un precedente muy negativo – particularmente en esta etapa de crisis – para la lucha sindical al afirmar que la huelga en solidaridad con otros trabajadores es de considerarse ilegal, lo cual es un desconocimiento tácito de la misma COB.

Los dirigentes de la COB han anunciado que se evaluará en un ampliado de emergencia la propuesta del gobierno, la cual reafirma el cierre de ENATEX y simplemente se abre a negociar eventualmente la reabsorción de pocas decenas de sus ex trabajadores en la nueva empresa de servicios al sector textil (privado) que se creará bajo la figura de funcionarios públicos, es decir sin derecho a beneficios sociales y a la sindicalización.

El proprio Evo Morales no solo ha ratificado el cierre de ENATEX sino ha adelantado el cierre de la empresa nacional de correos ECOBOL, mientras en el fondo ya se ven venir nuevos retiros incentivados en Huanuni, la reestructuración de YPFB Chaco y tal vez de más empresas estatales, muchas de las cuales y por los mismos problemas de mala gestión y, en unos casos, corrupción, comparten situaciones similares a ENATEX y ECOBOL. El referente de la empresa pública que genera utilidades parece ser ENTEL, empresa que ha religiosamente cumplido con el pago de indemnizaciones y el obligo de adquirir servicios de la misma multinacional que hizo desaparecer de su patrimonio más de 300 millones de dólares, y que recurre de manera indiscriminada a la tercerización del trabajo, la precariedad, el subempleo y la anulación de todo derecho sindical.

Ante esta ofensiva del gobierno la burocracia de la COB amenaza con una escalada de las huelgas hasta, tal vez, un paro general indefinido. Esto no es para nada suficiente: se deben extraer todas las consecuencias políticas del fracaso de una alianza estratégica que definimos sin estrategia, que la COB no ha roto, le han roto, y que su burocracia sigue buscando recomponer. En el cuadro de políticas de gobierno que tienen como eje la colaboración de clases, el mantra del equilibrio macroeconómico y el papel de la intervención regulatoria del Estado en la economía; la llamada alianza estratégica no es más que la capitulación, a cambio de poco, al intento de anular la lucha de clases y racionalizar la explotación laboral, lo cual no lleva a ningún avance social duradero o significativo, al contrario, prepara las derrotas en el terreno social y electoral que ya se empezaron a experimentar.

Es necesario recuperar la independencia sindical, es decir la autónoma capacidad de los trabajadores de reclamar que la crisis la paguen los capitalistas y burócratas que la provocaron. Esta debe basarse en un programa que exponga las prioridades de la clase trabajadora evidenciadas en el caso ENATEX: 1) una ley antidespidos que incluya la nacionalización sin indemnización y bajo administración obrera de las empresas que incumplan; 2) por relaciones sindicales no basadas en el arbitraje estatal, sino en el derecho pleno a la huelga, introduciendo el Contrato Nacional Colectivo por categoría de empleo para que toda mejora salarial y sindical no sea negociada a nivel de empresa individual sino sea una conquista arrancada a la patronal de todos los trabajadores del mismo rubro económico; 3) la eliminación de la precariedad laboral y de la figura del funcionario público; 4) el relanzamiento público del aparato productivo por la generación de empleos dignos, financiado completando las nacionalizaciones de los sectores estratégicos, minería e hidrocarburos.

Es solo con un programa de este tipo que se pueden vencer las resistencias de algunos sectores a parar actividades y explotar todo el potencial de la lucha de ENATEX – expresado en la solidaridad que la misma ha recibido de sindicatos de base de todo el país – evitando que esta se convierta en nada más que el primer capítulo de una lenta agonía. Para ello es necesario llamar a un encuentro sindical de delegados de base de los sindicatos de todos los sectores para ir conformando comités de lucha en todo el país y establecer cajas de resistencia con aportes de todos los trabajadores que permitan a las luchas de ENATEX, ECOBOL etc. de sostenerse y resistir un minuto más del gobierno.