La juventud y el voto: razones de un “castigo”

Con un caudal de votos invariado entre 2010 y 2015, el MAS sale de los comicios subnacionales demostrando de no poder conquistar al voto juvenil concentrado en aquel millón de nuevos electores empadronados, lo cual no puede ser ninguna sorpresa para quienes vivimos los problemas de la condición juvenil sin dejarnos hipnotizar por las estadísticas y las pasiones  leguleyas del gobierno y el MAS. 

Hemos escuchado también a políticos que hablan de la desideologización de la juventud, del individualismo de la cultura capitalista y que los jóvenes se han dejado comprar por la derecha, sin entender u olvidando que la juventud miramos a la política sin dar crédito a los rituales de la politiquería: para conquistar a la mayoría de la juventud no sirve hablar de izquierda y derecha sino demostrar en la manera de afrontar problemas materiales que es izquierda y que es derecha.

Nuestros problemasjuventudvoto

Para entenderlos estos problemas y verlos reflejados en cifras oficiales, no es necesario ser un gran investigador, solo sumar y restar con los datos que se encuentran a disposición. De poco más de 3 millones de habitantes que según Censo tienen una edad comprendida entre los 18 y los 34 años de edad, hay 415.084 matrículas universitarias (Boletín estadístico CEUB) y 401.468 afiliados a una Administradora de Fondos Pensiones (Boletín estadístico de marzo de 2015 de la ASFI), lo cual quiere decir que de cada 6 jóvenes: uno tiene un trabajo estable, otro está en la universidad y los demás cuatro tienen trabajos informales o no tienen ninguno. Pero según el gobierno el desempleo está al 2% y vivimos en el mejor de los mundos posibles.

Con tanta informalidad y precariedad laboral los jóvenes matrimonios no tenemos posibilidad alguna de acceder a un crédito bancario para una vivienda propia, así el dicho “casado casa quiere” sirve solo a explicar los recurrentes problemas familiares que se presentan al compartir la casa de los suegros. No hay construcción de viviendas públicas ni una política que establezca para los alquileres un precio que no supere el 40% del salario mínimo, porque con la colaboración de clases el gobierno no quiere reducir las expectativas de ganancias de los que invierten en la construcción y le hacen lucir sus positivas tasas de crecimiento económico.

Ni hablar de los problemas en la educación, en infraestructura, exámenes de acceso y prefacultativos, costo de libros, matriculas, posgrados etc. que a veces ni sirven ya que un 36% de desocupados y cesantes somos profesionales, maestros etc. Dicen que nos regalaron computadoras, pero en realidad las regalaron a los colegios, dicen que debemos defender la nacionalización de ENTEL pero esta es la única empresa que no nos deja comprar paquetes de Mb baratitos, la ley dice que podemos ir a trabajar a 10 años y a la cárcel a los 14, pero para votar debemos esperar los 18, no tenemos derechos a reducción del precio de pasajes interprovinciales e interdepartamentales, entradas para cine, conciertos o eventos deportivos etc.

Pero tenemos una inútil ley de juventudes que sirve a reafirmar derechos que ya tenemos establecidos en la Constitución y que no se aplica tampoco en aquellas cosas mínimas, como lo de compatibilizar horarios de estudio con los horarios de quienes trabajamos, y que solo ha servido para que unos cuantitos dirigentes “juveniles” se declaren representantes de la juventud en consejos juveniles que nadie ha elegido y nadie hasta ahora ha entendido para que sirven.

Izquierda y derecha

La Juventud Marxista somos una pequeña organización (por ahora) que pretende aunar a la juventud para reivindicar solución a sus problemas materiales y aprender así que ser “de izquierda” quiere decir luchar para que las necesidades de las mayorías proletarias y empobrecidas sean derechos que valgan más de los privilegios de las minorías.

Somos conscientes que este papel podría ser jugado por organizaciones mucho más grandes, en primer lugar la misma Juventudes del MAS si lo quisiera, sin embargo sabemos también cómo y con pocas excepciones, funciona ahí: al joven organizado por sus derechos se le acerca el “joven operador político” del MAS que le “invita” con chantajes y corrupción para que vuelva al “camino del cambio”, es decir para que se aparte de las reivindicaciones de la juventud, acepte despolitizarlas o se encargue de contenerlas en los marcos establecidos por la política general de colaboración de clases. Y luego se sorprenden que no hay “liderazgos locales”: quien quiere y premia a replicantes, solo esto obtiene.

En el vecino Brasil se vivieron años de crecimiento económico que hicieron de ese país una supuesta potencia económica mundial, sin embargo bajo la superficie se acumulaban contradicciones que con una central obrera sumisa al gobierno y un partido, el PT ocupado a auto-magnificarse, han estallado en las imponentes manifestaciones de una juventud siempre más radicalizada que todavía anda buscando su camino político. De seguir así este será nuestro mismo futuro y de ser así la Juventud Marxista estaremos donde estamos ahora: a lado de las luchas juveniles, tratando de organizarlas y darle la perspectiva de izquierda que otros sin agallas se rehúsan a dar, cargándonos a los jóvenes de sus propias miserias.