La lucha de los postulantes a las ESFM y el derecho a la educación

Las Escuelas Superiores de Formación de Maestros han abierto este año las inscripciones después de dos años consecutivos durante los cuales no se recibió alumnado. Se han ofertado a nivel nacional un total de 3.550 cupos en las diferentes especialidades, una disponibilidad  completamente rebasada por la cantidad de aspirantes que se han inscrito al examen de admisión. Entre los no admitidos que han superado satisfactoriamente el examen, ha crecido la movilización, con huelgas de hambre, marchas y bloqueos en toda Bolivia.postulantes

La determinación de los compañeros aspirantes normalistas no puede ser entendida sin tomar en cuenta la situación laboral de la juventud boliviana hoy en día. Estudios (del CEDLA) revelan que la tasa de desempleo juvenil (de personas de entre 15 y 24 años que buscan activamente un trabajo) es más del doble (un 15%) de las tasas de desempleo nacional. Tres de cada cuatro jóvenes subsisten con trabajos precarios y salarios inferiores al mínimo nacional, uno de cada diez jóvenes profesionales es desempleado y, de los que trabajan, el 47% lo hace en un área diferente a aquella para la cual se formaron.

Egresar de una Escuela Superior de Formación del Maestro no da garantías ni de mejores salarios ni de ocupación. La mayoría de nuevos maestros que logran suplencias o un ítem, empiezan a trabajar con salarios bajos, dependiendo de las horas. Pero particularmente para los que están más necesitados de generar rápidamente un ingreso familiar, entonces los hijos de obreros y campesinos y los jóvenes que ya han formado una familia, jugársela para entrar al escalafón docente resulta más atractivo que apostar a una formación superior universitaria. Por esto los postulantes rechazaron el ofrecimiento de becas universitarias.

El carácter discontinuo de la apertura de las inscripciones en las ESFM está afectando también a los estudiantes regulares. A diferencia de antes, reprobar un año quiere decir perder la matricula, porque al no haber cursos inferiores, no hay posibilidad de repetir. Esta situación perjudica no solo a los “menos meritorios”, sino también a todos los normalistas de escasos recursos como a los que trabajan para mantenerse en sus estudios, ya que no hay ningún tipo de facilitaciones para estudiantes-trabajadores, como para las estudiantes que son madres. Es decir que, en las actuales condiciones de la sociedad, el “merito” oculta y tergiversa la selección de clases que hay en la educación, donde los sectores sociales más necesitados son también los más desfavorecidos.

Las autoridades de gobierno defienden que más cupos excederían las reales necesidades del sistema educativo, creando más desempleo profesional. Muchos compañeros estudiantes regulares en las ESFM piensan lo mismo. Pero no es así y de convenir con el punto de vista de las autoridades de la educación, estamos yendo en contra también de nuestros derechos a encontrar trabajo digno y dignamente remunerado al finalizar el ciclo de estudios.

Gracias a la creación de 4.237 nuevos ítems en 8 años (2005-2013), hoy se tiene una proporción estadística de 20 alumnos por cada maestro en todos los niveles. Pero este es solo un promedio estadístico y no una regla, así, particularmente aunque no solo en las grandes ciudades, la realidad es completamente opuesta. Los datos sobre la relación entre alumnos por unidad educativa y local, son casi invariados en el mismo periodo, señal de la insuficiencia de la infraestructura y las inversiones en educación. Si se comparan además los datos demográficos resultados del Censo de 2012 con aquellos sobre la matricula en los diferentes niveles educativos, es fácil inferir que hay todavía demasiada dispersión escolar. De hecho el propio Evo Morales señaló que la cobertura de la educación superior llega al 72,15%, es decir que de cada cuatro adolescentes en edad de colegio, uno no lo frecuenta. Finalmente la proyectada perdida de por lo menos un tercio del último salario, sigue desincentivando los maestros a jubilarse, dificultando el recambio.   

El inicio de las clases en las ESFM tiende a debilitar la lucha de los no admitidos. Sería necesaria en primera instancia una coordinadora nacional, conformada por delegados democráticamente elegidos y revocables entre todos los postulantes movilizados en el país, para organizarse de manera unitaria y representar en todo momento a los sectores más combativos de la lucha. A partir de esta coordinadora se podría incorporar a la demanda principal otras por la apertura permanente de las inscripciones en las ESFM, el aumento de la inversión en la educación, el establecimiento por ley de 20 alumnos por cada maestro en todos los niveles e incentivos especiales a las jubilaciones en el magisterio, con lo cual echar un puente para movilizar a estudiantes normalistas, padres de familia, sindicatos del magisterio, es decir aquellos con los cuales se tiene una batalla común por la educación cuyo apoyo sería potencialmente determinante. Así se podrá mantener unido al movimiento, evitar que se disperse chocando con el rechazo del gobierno y hacerlo capaz de ajustar su demanda a la situación.

Desde la Juventud Marxista nos solidarizamos plenamente con la lucha de los compañeros no admitidos a las ex Normales. Por todo lo expuesto anteriormente, pensamos que no es posible comprender y afrontar aisladamente las diferentes problemáticas de la condición de la juventud. Los derechos a la educación, a la vivienda, la salud y a un trabajo digno y dignamente remunerado, así como a servicios sociales y recreativos (transporte, internet, eventos deportivos y de entretenimiento etc.) gratuitos y de calidad, solo podrán ser conquistados a partir de una plataforma de lucha que los reúna, combinándolos entonces a la lucha por la transformación de la sociedad. En esto consiste el carácter político de todas nuestras reivindicaciones y la necesidad de organizarse políticamente para luchar por ellas.