Ley de juventud: aun nada que celebrar

A 4 de años de la promulgación de la ley de la juventud, ley 342 y su posterior reglamentación en el año 2013, a través de esta ley se declara cada 21 de septiembre de cada año, como día plurinacional de la juventud. La presente ley según sus artículos, pretende garantizar a las y los jóvenes el ejercicio pleno de sus derechos y “deberes”, dándole  mecanismos e instancias de representación y deliberación dentro del Estado,  a través de políticas públicas en beneficio de los jóvenes.

JOVENES Asimismo la ley delimita la edad con el cual uno es joven o ya no, teniendo a considerar en condición de joven personas comprendidas entre las edades 16 a 28 años. En Bolivia la población juvenil alcanza 2,6 millones, el 25% de la población total.

Mas allá de los festejos, actividades cívicas que se han realizado para acordarse de que en nuestro país existen, jóvenes que están organizados o no, con o sin necesidades, etc. tenemos mucho que hablar y debatir entorno a los problemas de la juventud.

En referencia a la ley de la juventud, una ley que tiene cuatro años de vigencia, hace cuatro años que ya existe el consejo plurinacional de juventud, pero los y las jóvenes estudiantes, trabajadores, campesinos e indígenas parecen no haberlo notado, no hemos tenido ni visto ningún cambio en los problemas y necesidades de la juventud boliviana.

Como política gubernamental, como gestión del consejo plurinacional de la juventud solo hay un programa nacional de prevención de embarazos no deseados en adolescentes, sin duda es una iniciativa  por demás fundamental y necesaria porque en nuestro país tenemos este problema que aqueja a los, las adolescentes y jóvenes, pero cuestionamos ¿será suficiente un programa de sensibilización? de este tipo para reducir y acabar con todo tipo de violencia hacia la niñez, la adolescencia y la juventud, acaso no debemos primero luchar por darle a todos adolescente y joven los mismas condiciones sociales, las mismas condiciones de acceso y permanencia a la educación regular y superior, por que el ministerio de educación invierta en ítems para insertar un currículo de educación sexual. 

Es necesario abordar en conjunto los problemas en el que vive el y la joven, en particular los jóvenes estudiantes, los jóvenes obreros, campesinos e indígenas. La juventud es el  barómetro del progreso de una sociedad, la juventud presente y futuro de nuestro país, y esta misma juventud es una juventud vulnerable a las crisis del sistema capitalista, en la desaceleración económica en el que la lucha de clases asume formas y métodos diferentes; la juventud está expuesta a recibir los primeros golpes y consecuencias, los ajustes y recortes presupuestarios golpean en primer lugar a la juventud.

En el mercado laboral los jóvenes son considerados como mano de obra barata y en reserva, a raíz de esto reciben contratos eventuales e informales, sin seguro social, laboral, ni salud.

Es esa juventud en las universidades que siente el recorte del financiamiento a través del IDH, viendo paralizadas las construcciones en infraestructura y equipamiento, ve que bajan el número y monto de las becas, son los jóvenes quienes tienen que pagar chofer o gasolina para realizar viajes de práctica, etc. Siendo la educación en la constitución política del Estado consagrada como sagrada y gratuita como deber y responsabilidad suprema del Estado en los hechos no hay tal, desde la matricula, lápiz, materiales y el título académico son pagados por los estudiantes, y es justamente por esto que solo el 27% de los jóvenes alcanza a concluir la educación superior, el 62 % el nivel secundario y un casi 10% solo logro concluir la primaria.

 Trabajar o estudiar es el crudo dilema de la juventud proletaria, porque no es posible cubrir las exigencias de asistencia, los costos de los materiales, los costos de alimentación, transporte, alquiler; todo diseñado para inclinar a estudiantes proletarios a la deserción de la educación.

La ley de la juventud pregona en su art. 11 trabajo digno  con remuneración justa y con seguridad social, a gozar de estabilidad laboral y horarios adecuados que garanticen la formación académica. ¿Cuánto se ha hecho al respecto o al menos mostrado interés?

Según la encuesta de hogares del 2015, entre la población juvenil, 16 a 28  años, el 67 % es soltera o soltera; el 21 % es concubino o concubina y el 10% es casado. Tomando como referencia este dato, en nuestro país el problema de la vivienda aun no se ha superado, es aun un tema pendiente sobre todo para la juventud. Ese 21% que es concubino y el 10 % casado con lo primero que toca lidiar es con un trabajo estable y una vivienda, se hace aun mayor estos problemas si la pareja de jóvenes tiene ya hijo o hijos.

En un país donde hay niños que mueren por desnutrición, familias que viven en condiciones de extrema precariedad, donde hay niños que duermen en las calles, niños que al igual que los perros buscan comida en los basurales son necesarios políticas públicas que ataquen de manera directa y real a reducir estos casos extremos y abundantes.

Las viviendas dignas son algo pendiente y urgente, y peor aún hay muchos, miles, que ni vivienda tienen, quienes tienen que pagar alquileres insostenibles por el su salario y trabajo informal.

Quienes en esto somos también vulnerables somos los jóvenes, ¿no hay quien regule o pelee por una regulación razonable de alquileres?, ¿se trabaje para otorgar a todas las familias viviendas dignas?