El problema de la vivienda en la ciudad de Santa Cruz

En su libro Contribución al problema de la vivienda Engels explicaba como alquileres y mercado de tierras y viviendas son parte de la disputa entre burgueses para apropiarse de la riqueza producida por los trabajadores. Polemizando con el socialismo utópico pequeño burgués de aquellos tiempos que planteaba solucionar el tema de la vivienda con leyes que permitan al proletario de hacerse propietario de su casa, el revolucionario alemán afirmaba que la solución definitiva al problema de la vivienda está en primer lugar en la supresión del desequilibrio entre campo y ciudad – que es consecuencia del totalmente desregulado y anárquico crecimiento capitalista – y a través de la nivelación entre demanda y oferta que pasa en primer lugar por la expropiación de las viviendas dejadas vacías por los burgueses al fin de generar “penuria de viviendas”. Pese a cuantos creen que el marxismo sea un instrumento inadecuado para entender nuestra realidad nacional, el análisis de Engels es más vigente que nunca y representa un instrumento fundamental de comprensión y para solucionar el problema de la vivienda que ha salido a la luz en nuestra ciudad con la demolición de las 120 viviendas de la urbanización La Comarca.

 

Las causas del problema vivienda en Santa Cruz

La ciudad de Santa Cruz vive desde hace decenios un crecimiento explosivo y atrae en su perímetro urbano en continua expansión a trabajadores y campesinos del área rural del mismo departamento como de todos los departamentos del país. El censo del 2001 calculaba que en Santa Cruz había aproximadamente 1.140.000 habitantes divididos aproximadamente en un número de 270.384 hogares. En este censo se calculó que habían migrado al departamento de Santa Cruz casi medio millón de habitantes (494.148) mientras emigraban de Santa Cruz 71.541, lo que hacía de nuestro departamento él con la más alta tasa de migración neta del país. De la población total de la ciudad de Santa Cruz  514.175 habitantes viven en el umbral de pobreza, aun no siendo considerados pobres, mientras solo 378.000 viven con todas sus necesidades básicas satisfechas y el resto de la población, aproximadamente unos 200.000 son pobres y de estos unos 10.000 absolutamente indigentes. Santa Cruz atrae trabajadores y campesinos del área rural del mismo departamento como de todo el interior del país como consecuencia de su crecimiento industrial, por efecto del cual en ciudad se concentran las actividades productivas y las mejores posibilidades de buscar trabajo. De hecho aunque el poder de la oligarquía cruceña nazca de la tenencia de tierra la economía de Santa Cruz es por un 27% industrial (manufactura, construcciones etc.) y solo por un 19% agrícola. Si se comparan el numero de los ocupados en las diferentes ramas de la economía entre el censo del 1992 y del 2001 se nota como los obreros pasaron de 79.393 a más de 137.000 mientras los trabajadores en el sector agrícola, incluyendo los asalariados y los trabajadores del sector agroindustrial, pasaron de 123.000 a aproximadamente 133.000. El proceso de urbanización, es decir la ampliación de las ciudades en desmedro del campo, es históricamente determinado por la necesidad del capitalismo de amontonar en áreas urbanas siempre más grandes un ejército industrial al fin de satisfacer las crecientes exigencias de la producción. La explosión demográfica de Santa Cruz es entonces consecuencia de su desarrollo sobre bases capitalistas, lo que hace de la nuestra una ciudad profundamente proletaria.

 

El papel parasitario de la burguesía

Como explicado por Engels la vivienda representa en este contexto un negocio provechoso para los capitalistas. En el 2007 la actividad relacionada a la propiedad de la vivienda (alquileres etc.) ha generado en Santa Cruz de la Sierra un monto de 692.767.000 correspondiente al 3% del total del Producto Interno Bruto departamental, la riqueza producida en el departamento. Burgueses, propietarios y sociedades que operan en los servicios inmobiliarios ganan en total este enorme monto de dinero, mientras la clase trabajadora sufre la penuria de viviendas, la baja calidad de las viviendas y la inaccesibilidad del crédito hipotecario. En el 1992 el 59,48% de las casas en Santa Cruz (ciudad) eran de propiedad, el 2001 el 56,28% de los cruceños tenia casa de propiedad, en el 2007 este porcentaje baja al 48,3%, casi  la mitad de los cruceños viven en alquiler, un pequeño porcentaje (el 7% aproximadamente) en anticrético. Las viviendas son sobre pobladas: el tamaño medio de los hogares en Santa Cruz es de 4,48 personas, uno de los más altos a nivel nacional. Hay en Santa Cruz, ciudad, 19.000 hogares sin energía eléctrica. El 4,7% del total de los hogares no tienen servicios sanitarios, el 5,9% tienen piso de tierra y el 4% no está conectado a la red pública de alcantarillado. En el 2007 el precio de los edificios residenciales se ha incrementado en Santa Cruz del 7%, y el aumento de los alquileres ha crecido de un promedio de aproximadamente el 2% mensualmente. Al contrario los salarios perdieron en el solo 2007 un valor en términos de poder adquisitivo de aproximadamente el 7%. Según un estudio de la Fundación Provivienda los bancos de Bolivia conceden prestamos solo a quien tenga un salario por encima de los 800 dólares mensuales, por su mayor y más confiable posibilidad de desembolso, y a tasas reales que rodean el 10% anual, lo que quiere decir que un por un préstamo de 20000 dólares, con el cual es difícil comprar un departamento, tienes que desembolsar en 20 años algo como 35000 dólares. Este negocio redondo para banqueros, constructores y propietarios de casas, se basa sobre una “penuria de vivienda” provocada al intento para que suba el precio de las casas. Según los estudios de esta Fundación hay en Bolivia más de 300.000 viviendas libres, que empresarios y empresas de servicios inmobiliarios dejan vacías por pura especulación. Subrayan también como las dificultades en el catastro urbano y consecuentemente en el proceso de “saneamiento” de los terrenos urbanos dificultan planes de vivienda público. Cabe recordar que la sociedad (SIO) que controla el servicio de recaudación de los impuestos en Santa Cruz ciudad, y también el catastro, gana mensualmente 12.000.000 de bolivianos sin haber hecho desde su privatización a la fecha ningún avance en términos de catastro urbano.

 

Las ilusiones del reformismo

El plan nacional de vivienda del gobierno está orientado a solucionar el problema de la vivienda a nivel nacional financiando la adquisición y construcción de viviendas propias, según el mismo esquema del socialismo utópico o del reformismo del cual hablaba Engels. La oferta es de financiar 27.000 casas aproximadamente, un numero totalmente insuficiente respecto a un déficit habitacional de aproximadamente 200.000 viviendas. De hecho ya se presentaron más de 84.000 solicitudes para acceder a los financiamientos del Plan, cuyos efectos han sido simplemente 

 

estos: aumento la demanda de casas y esto produjo un aumento del 100% de los costos de construcción y la especulación de empresarios de construcciones y el aumento del costo para la compra de los terrenos (mayor demanda = mayor precio = mayor costo de terrenos = menos financiamiento), lo que ha solo empeorado el déficit, la imposibilidad de familias obreras de adquirir casa y los fenómenos de corrupción entre poder político y mundo empresarial financiero (véase escándalos de las cooperativas de ahorro Jerusalén y Sudamericana). Las ilusiones reformistas se revelan sueños a cada prueba: no existe ninguna posibilidad de dominar el capitalismo, que es una máquina que camina por su cuenta y con sus reglas propias. Es imposible corregir, reformar o humanizar el capitalismo, así como es imposible pensar que del beneficio particular nazca el desarrollo colectivo.

 

¿Qué plantamos los socialistas?

El gobierno se proponía con el Plan Vivienda fomentar una solución sobre bases capitalistas del problema de la vivienda, y obtuvo como resultados un empeoramiento de la situación y fenómenos de corrupción que han ocasionados varios cambios en el mismo Ministerio correspondiente. De la visión clara de las causas del problema descienden también las únicas soluciones posibles:

 

  • La expropiación de las grandes propiedades inmobiliarias para enfrentar la emergencia habitacional;
  • Fuertes impuestos a las segundas casas para financiar un plan de vivienda construidas directamente por el Estado;
  • Revertir al control municipal las empresas que controlan recaudaciones y catastro para avanzar en el tema de la planificación territorial con recursos adecuados;
  • Una ley general del inquilinato que prevea un techo máximo del 20 -30% del salario real para los alquileres de departamentos;
  • La posibilidad que los trabajadores puedan adquirir viviendas públicas, con un pago en cotas mensuales de las mismas;
  • La planificación económica con el papel activo de los trabajadores para el desarrollo nacional armónico del país, para detener fenómenos de urbanización salvaje y equilibrar la relación entre campo y ciudad.