Futbol y corrupción: un retrato del sistema

Con el compromiso de publicar en los próximos días un artículo de análisis sobre las repercusiones en nuestro país del escándalo de la FIFA, proponemos a nuestros lectores este breve retrato de un sistema podrido esbozado por el camarada Arthur Penna, de la Esquerda Marxista sección brasilera de la CMI, que sirve a contextualizar lo sucedido.


Muchos apasionados hinchas de futbol, en el Brasil y en el mundo, se han alegrado bastante al ver en la prensa y las TV la noticia del arresto deblatter 0 importantes dirigentes de la CBF (la confederación brasilera de futbol) y de la FIFA. Días después, cuando fue anunciada la renuncia de Joseph Blatter, el Presidente de la FIFA, la alegría se transformó en euforia. Muchos imaginan que llegó la hora de reconstruir el mundo del futbol, libre de las ataduras al poder y de esta llaga llamada corrupción.

Por más que sea de hecho una buena noticia la detención de ciertas figuras como José María Marín [ex Presidente de la CBF, ndt], que además de ser un mafioso del mundo del futbol, fue también un notorio colaborador de la dictadura (habiendo sido uno de los responsables de la muerte del periodista Vladimir Herzog), solo el más crédulo de los ingenuos podría imaginar que aquella máquina del lavado de dinero y de la corrupción que son la FIFA, las federaciones nacionales y los grandes clubes desaparecería enviando a prisión a los dirigentes. Los orígenes de los negocios turbios en el deporte más popular del mundo son mucho más profundos de los que pretenden hacernos creer los “paladinos de la ética” de los medios burgueses.

Los marxistas explican que el sistema capitalista, que transformó en mercadería todo el progreso material y cultural humano, vive un periodo de decadencia senil. Si en su fase progresista las coimas y las intrigas ya imperaban, hoy el sistema no podría sostenerse de no ser por la corrupción y el crimen organizado. Prueba de esto fue el intento de ciertos gobiernos de Europa de contabilizar actividades como el contrabando, la prostitución y hasta el tráfico de drogas en el cálculo del PIB, en un desesperado intento de revertir sus estadísticas siempre más declinantes.

Las figuras que dirigen la FIFA, tanto las que fueron involucradas en el escandalo como las que siguen en el poder de la entidad, son sin duda alguna personas despreciables y sin escrúpulos, pero los verdaderos agentes de la corrupción son otros. Poderosos e influyentes billonarios del mundo entero, como los oligarcas rusos, los jeques árabes, los nuevos ricos chinos y las poderosas corporaciones deportivas como la Nike y la Adidas, distribuyen coimas, favores y privilegios a los que dirigen el futbol en el mundo entero. De esta manera estos ricos se aseguran que el deporte más popular en el mundo servirá, antes que todo, a sus intereses económicos. Marx ya explicaba, hace más de un siglo y medio, que la burguesía hubiera removido las aureolas de todas las profesiones consideradas “nobles” para transformarlas en simple piezas de su sistema, totalmente subordinadas a sus intereses de clase. Y seguirá así hasta cuando siga el capitalismo.

El marxismo explica que las reformas ya no son posibles en este sistema. Cualquier iniciativa del Estado burgués en el sentido de “combatir la corrupción” no va más allá de una obra de teatro, cuando no se trata de un episodio más de la disputa entre las diferentes fracciones de la burguesía; ¿o alguien cree en las buenas intenciones del departamento de justicia de los EEUU? Solo con la transformación socialista de la sociedad podremos aspirar a una vida digna, con cultura y futbol para todos.